Fragilidad

Escribir, para algunas personas (entre las que me incluyo), forma parte de sus necesidades vitales. Es tan importante como comer, dormir o respirar.

Estoy segura de que algunas de las blogueras que formamos parte de este proyecto-comunidad, escriben desde hace muchísimos años en libretas personales, a modo de diario o… quizás incluso en otros blogs.

Escribir un blog es algo mucho más arriesgado, más público… Te sientes frágil y vulnerable. Piensas más en lo que vas a contar, en cómo vas a expresarlo. Expones tu trabajo a un público (yo que tengo pánico escénico, uso esto de escribir como terapia), recibes opiniones, hay feedback… En algunas ocasiones, los blogs son tan personales que abres tu corazón y te pones en un lugar absolutamente desprotegido. Cuando algo pasa, cierras. Pones un candado a tu mente y a tu corazón. Dejas que tus palabras encuentren otro lugar…

La Navata

Yo quiero daros las gracias, a todas las mamis blogueras que habéis compartido tanto. Valoro vuestro trabajo, vuestro esfuerzo, el corazón que habéis puesto en cada detalle. Gracias por vuestros comentarios, por buscar temas interesantes. Gracias a Seguimos Siendo Las Mismas por darnos oportunidad de conocernos.

No perdáis la ilusión. Sujetadla con hilos a vuestro alma y seguid creciendo, compartiendo, dando y recibiendo. Yo, por mi parte, llevo mi sueños sujetos para que no se pierdan y poderlos esparcir al viento.

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Despacio

una semana puede parecerte una eternidad si eres infeliz, un momento puede recoger el infinito si te parte el alma…

despacio, el dolor se entierra y te hiere…

despacio, la herida se cura y se convierte en cicatriz que marca tu historia para siempre…

despacio, respiras de nuevo y te asomas a otra esfera, a otras caras, a otras manos, a otras sonrisas…

despacio…

Deseos

Pocas veces expreso mis deseos en voz alta. Mis deseos son palabras que callo, que mis labios aprisionan. A veces los escribo porque no me atrevo ni a susurrarlos… por si no se cumplen, o por si lo hacen.

Hace muchos años, en un verano de escapadas múltiples descubrimos en una ciudad alemana un sitio llamado “La Casa de los Sentidos”. Es una especie de museo interactivo para que toques, veas, sientas, huelas, escuches y disfrutes.

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Aunque había efectos visuales divertidos, mi parte favorita fue la de escuchar y sentir. Aún no era mamá, pero por allí había un montón de familias con niños, pasándolo en grande. La sala de los Gongs fue una experiencia estremecedora. Tumbados en el suelo, rodeados por varios de estos intrumentos. Sentíamos como vibrábamos con cada golpe… cerrar los ojos, concentrarte, respirar, escuchar, sentir. Pura relajación. Pura conexión.

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También había cuencos de agua con flores a los que hacías vibrar con tus manos para producir sonidos alucinantes.

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Te daban libertad para golpear instrumentos de percusión, percutir, rasgar instrumentos de cuerda… Una delicia.

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Y al final, ya fuera de la casa… un camino.

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Un camino que te llevaba hasta ella, la piedra de los deseos. Una piedra en la que todo el mundo escribía con un pincel mojado en agua lo que había en su corazón. Palabras de varios idiomas, frases incomprensibles para mí… una auténtica torre de Babel en la que los deseos se evaporaban, subían al cielo, se perdían en las nubes o tal vez llegaban a alguien.

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No puedo contaros lo que escribí. Pero sí os puedo contar que, en parte, se ha cumplido. Algunos de mis deseos siguen revoloteando pero algún día se posarán y sucederán. Yo, mientras tanto, sigo trabajando para que lleguen, esperando su momento y deseando con fuerza.

Las flores de mi jardín

Mis flores tienen nombre y apellido. Cada una de ellas es especial y diferente aunque todas me gustan muchísimo.

Mi jardín es mi aula. En ella no sólo cultivo mentes; en mi espacio quiero que crezcan pequeñas flores que den fruto más adelante. Quiero que cada uno de mis alumnos salga de allí con un tesoro en el corazón. Por eso les sonrío mucho, intento no perder jamás los nervios y les dejo equivocarse hasta que me piden ayuda.

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Hay una flor muy especial en mi jardín. Ella es diferente a todas. Es muy inteligente, pero se distrae con facilidad. Es una verdadera especialista en moda, pero no puede compartirlo con nadie porque no tiene muchos amigos en clase. Las niñas piensan que es rara porque de repente, cuando estamos describiendo nuestras casas, ella recuerda con emoción que su abuelo tiene 96 años. Y ya no la sacas de ahí.

Tampoco entiende las bromas de sus compañeros. Si me dicen: “teacher, qué fácil es este examen, ¿eh?; entiendo toooodo” con tono sarcástico, ella lo entiende de manera literal y luego se frustra porque han mentido. Sigue creyendo en el ratoncito Pérez y en los Reyes “Majos”.

Si ella llega cinco minutos antes que yo a la puerta de la academia, se pone nerviosa, pensando que ese día tendrá otro profesor y va recitando excusas por lo bajini para no ir a clase (me duele la cabeza, tengo demasiados deberes, en la clase hace calor…). Cuando me ve llegar, sonríe hasta que se le achinan los ojitos.

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Mi bella flor tiene el Síndrome de Asperger. Ha sido difícil integrar esto en clase. Muchos niños sienten rechazo, a otros se les despierta el instinto protector. Algunos no la entienden y se asustan cuando tiene alguna racha obsesiva. Muchos piensan que es infantil o que “tiene un problema”. Pero nuestra flor, nos ha arrancado miles de sonrisas en estos tres años, juntos hemos aprendido millones de cosas y ha sido una maestra de infinita paciencia para mí.

Mi jardín es el más bonito del lugar. Juntos hemos conseguido que todas las flores jueguen en armonía.

Todas las fotos pertenecen a mi archivo personal. Son flores de los Jardines bótanicos de Belfast.

Proyecto: Días de lluvia (I)

El otro día, leyendo la entrada de Jezabel sobre los cuentos, se me ocurrió compartir con vosotras una idea que llevo poniendo en práctica desde pequeña.

Cuando mi hermana y yo no podíamos salir al parque en los días lluviosos, nos contábamos historias; pasábamos horas jugando, imaginando personajes y aventuras (como todos los niños). Cuando empecé a escribir, mi madre sugirió que debería escribir nuestros cuentos y me compró un cuaderno escolar tamaño cuartilla de esos azulitos… los de toda la vida. Mi hermana no sabía escribir, pero la nombré “ilustradora oficial”.  Son nuestros pequeños tesoros.

Con las nuevas tecnologías, se abren nuevas posibilidades. Unos amigos nos han enviado un audiocuento, escrito y producido por ellos mismos. Quiero dejaros fotos para daros ideas de un divertido proyecto en familia para los lluviosos días otoñales.

Escribe e imprime tu cuento
Escribe e imprime tu cuento

Piensa en encuadernarlo de manera sencilla pero eficaz, para que no se rompa el primer día y lo podáis conservar y usar mucho tiempo. Una simple cartulina, unas grapas o hilo es suficiente.

Podéis añadir fotos de los personajes o dibujarlos.
Podéis añadir fotos de los personajes o dibujarlos.

Por último, haz un pequeño “bolsillo” al final de libro y mete lo más importante. La grabación del cuento. Los personajes podéis ser sólo uno (poniendo diferentes voces) pero lo ideal sería que se animase a participar toda la familia, invitaséis a amigos, etc.

Podéis poner música de fondo durante la narración, efectos especiales, inventar canciones... y hoy en día podéis grabarlo todo con un simple teléfono móvil.
Podéis poner música de fondo durante la narración, efectos especiales, inventar canciones… y hoy en día podéis grabarlo todo con un simple teléfono móvil.

 

¿Os animáis?

Ya llega el otoño

Septiembre se acaba, el verano termina y con el mes de octubre empieza el cambiante otoño. Fresquito por las mañanas, solecito a mediodía, chaquetas puestas, abrigos en la mano…

Es el ambiente perfecto para catarros, gripes y otros males comunes. Por mi profesión tengo que cuidar mucho mi voz, así que quería compartir con vosotras un par de truquillos.

* Llevar siempre fular o pañuelo. Parece una tontería pero es rápido, fácil, eficaz y además, estiloso. Los puedes combinar con todo, caben en cualquier bolso mejor que las chaquetas y evitan el frío directamente en la garganta. Son mi imprescindible, sin duda.

Infusiones de tomillo. En el Conservatorio estábamos obligados a tomar este “brebaje” que quita las mucosidades del tracto digestivo, desinfecta y calma, alivia la bronquitis y el asma. Mano de santo. El sabor es peculiar; se puede mezclar con otras cosas para  disfrazarlo si no te gusta mucho. Lo tomo hasta en verano, fresquito. Uno de mis mejores aliados para no acabar con mi voz cascada desde principio de curso.

Infusión de jengibre. Las embarazadas ya conocemos las propiedas del jengibre para las náuseas; si no las conoces, te invito a que pruebes. Pero también es muy bueno como remedio natural contra los síntomas de gripe y la tos. Cuando empiezo a toser, tomo mi infusión de jengibre regularmente para que no se me irrite la garganta.

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Té, con miel y limón o con miel y leche. Remedio natural para constipados, congestiones, gargantas irritadas y bolsillos ajustados. No digo que “cure” pero ayuda mucho a aliviar síntomas.

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* Cuidado con los caramelos de menta, que no ayudan para nada a la garganta, sólo resecan más.

 

Ahora yo sí estoy preparada… bienvenido, Otoño.

No se puede

No se puede pero no me digáis que a veces no sería genial poder coger una goma de borrar gigante y borrar todos los desastres.

Yo solía pensar que mi vida habría sido más fácil si borrase las cosas que no he hecho bien, si quitase los tachones, si enmendase los errores.

Pero me he dado cuenta de que los errores sirven para algo. Sirven para…

…aprender

…hacer la vida más completa

… hacernos humildes

… disfrutar más de cuando las cosas salen a la primera

… poder reírte de lo torpe que fuiste cuando pasa el tiempo

… ser más flexible y sacarte de tu cuadrícula

… aumentar tu empatía y poder ponerte mejor  en la piel de los demás

…madurar

…enfrentar las siguientes situaciones sin miedo

Los errores son oportunidades para volver a hacerlo bien.

 

 

Por nosotros

Hoy es nuestro aniversario. Sólo el legal. El de verdad, el del día que lo cambió todo lo dejamos para primavera.

Pero cualquier excusa es buena para decir que te quiero. Porque somos piezas de un mismo puzzle.Eso lo sabemos, tú y yo desde el principio. Desde que nos vimos, desde el primer hola, aunque con las chispas surgieron las dudas…

Tú eres así y me gustas. Yo soy asá y te gusto. A pesar de los pesares, a pesar de nuestros fallos y aunque a veces parezca que somos diametralmente opuestos.Mi pesimismo sólo podría equilibrarse con tu optimismo, mi realismo con tus sueños y mis desánimos con tu entusiasmo inalterable. ¿Qué sería de mí sin tus proyectos que nos llenan de vida, esperanza e ilusión?

Sin duda los dos hemos aprendido mucho el uno del otro.Esto no es más que una declaración de amor en toda regla. Algo que sabes, pero que tengo que decirte cada día para que nunca olvides lo enorme que eres en mi vida, lo importante que es tenerte junto a mí (siempre lo has estado, incluso en el otro lado del mundo) y lo feliz que soy queriéndote y sabiendo que me quieres.

Eso no me había pasado antes. Encontrarme opuestos sí, pero nunca complementarios. Sólo puedo estar agradecida por todo lo que eres, por lo que supones, por cómo eres con nosotros… Ni siquiera necesitamos palabras para comunicar todo lo que necesitamos saber el uno del otro. Sólo un rápido vistazo al otro y ya sabemos hacia dónde caminar.

Sé mi opuesto-complementario siempre. Quédate siempre, porque podemos ir juntos a cualquier sitio. Contigo, al fin del mundo (las veces que haga falta)

Rincones favoritos: El Nido

El Nido es un lugar mágico lleno de creatividad, arte y buen rollo. Cualquier expectativa con la que entres, se queda ahí en la puerta de entrada…porque desde el principio te das cuenta de que no encaja en ninguna de tus etiquetas.

El Nido es un lugar acogedor, cálido, especial… La música, la poesía, la improvisación llena cada rincón. Allí se crean armonías pero no es un local de ensayo, allí se declama poesía pero no es ningún teatro. Es un espacio tan libre que en él no hay caos, aunque no se siga un guión. Se comparte, se aporta, se llena de emociones a los demás.

El Nido tiene paredes de paja y techo de ilusión. Es una incubadora de proyectos y amistades. Es un espacio en el que los niños también pueden experimentar con el sonido.

Fui a El Nido el viernes, esta vez sólo a tumbarme, escuchar, recargar pilas… La próxima vez iré a aportar música, a vaciar miedos, a experimentar con otros instrumentos porque es uno de esos lugares que me invitan a seguir siendo la que era.

El Nido es el punto de encuentro de un colectivo de artistas sonoros que crean música inclasificable, experimentan con el sonido, colaboran con artistas multidisciplinares y además son amigos.

Coches, monedas, niños y otros cuentos.

¿Sabes eso de “si puede ir mal, irá peor“? ¿O eso de “when it rains, it pours“? Pues tuve un poquito de esa sabiduría popular hace un tiempo.

Os pongo en situación: el padre de las criaturas en Valencia, me dice que use su coche porque el mío no tiene aire acondicionado, se ha roto la dirección asistida y no funciona la radio (una joyita de cacharro, ¿eh?). Yo, por lo tanto, hago uso del coche y acabo el día con mi hermana en su casa. Cuando se hace tarde y decido volver a la mía, empieza mi odisea.

Primero bajo todos los trastos, después bajo a los niños y cuando voy a sentar a Stella en su sillita… ¡premio! se ha hecho una de esas cacas que baten recórds y sobrepasan pañales. Dejo a Lucas con la tía en el coche mientras subo de nuevo a casa de mis padres para cambiar a la niña.

Cuando al fin bajo para seguir con la operación “retorno al hogar”, me encuentro a mi padre y mi hermana hurgando en la radio del coche (¡el de marido! hago pequeño recordatorio).

-¿Qué ha pasado?

Nada, que Lucas estaba jugando a conducir… ha visto unas cuantas monedas (el dinero suelto que siempre guardamos en el coche para el pan y cosas así) y ha decidido meterlas por la ranura del CD para lograr que el coche “funcione” como los coches de los centros comerciales, que funcionan con moneditas.

Lucas mirándome con cara de circunstancias. “Es que no se movía, mami… no se movía. Es que no funchiona Daddy´s car“.

La madreeeeeeeeeeeee que lo trajo a este mundo. Fui yo, tengo que recordármelo mentalmente.Resultado: mi padre y yo desmontando TODA la radio para sacar las cuatro monedas que había conseguido meter, suplicando que no hubiera roto nada, un Lucas sinceramente arrepentido y una mami, que después del susto, se meaba de la risa…

Está claro, que es un digno hijo de sus padres. Despistado, creativo, viviendo en sus mundos de fantasía pero sensible y tierno, y siempre con un beso y un lo siento DE VERDAD dispuesto. I love my Lucas. Y al final, me gustan sus trastadas. Son la pimienta de mis días.