Young and beautiful

Te escribo cartas de paz, cartas que nunca te envío. Te envío palabras que no salen de mi garganta cuando nos separan los enfados y las peleas.

A veces son las hormonas, a veces son las tensiones, a veces… la adolescencia o mis problemas de madre. Nos separan cosas, pero me gustaría tanto que las que nos unen sean más fuertes… Intento creer que el amor ganará la batalla. No soy tu amiga, pero soy tu madre. Te quiero comprender pero a veces siento muy fuerte ese silencio que me desprecia sin palabras.

Sigo, sigo aquí. No lo tomaré como algo personal, aunque a tus enfados les pongas mi nombre. Procuraré acordarme de las veces que mi yo adolescente le gritaba las mismas cosas a mi madre, que desolada intentaba tender puentes que mi ser rebelde rechazaba, como tú y yo ahora.

Te quiero pero no me soportas, me quieres pero tu actitud me frustra y me sobrepasa a veces.

Es muy intensa esta etapa. Es bonita y dolorosa. Cuando logramos encontrarnos en ese punto de luz, conectamos muy profundo y me entiendes y te comprendo, compartimos nuestros miedos y experiencias. Y se me llena el corazón de alegría cuando acudes a mí con tus sombras, para buscar juntas el sol.

Cuando no lo conseguimos y dejamos que los obstáculos nos pongan el camino difícil, quiero gritarte a los cuatro vientos que no importa nada, sólo que nos sigamos queriendo. Ya encontraremos el punto de reunión, seguro. Ya podremos abrazarnos en un rato, pero hasta entonces… mientras tanto, no olvides que te quiero. Que eso nunca cambia, que esto subyace como ríos de lava debajo de la Tierra, que eso no lo paran ni los enfados ni las lágrimas, ni las palabras hirientes ni el silencio, ni los errores ni las tristezas. Que eso es así, desde el principio de tu existencia. Es una verdad absoluta e irracional. Te quiero. Así como eres, tan salvaje y tan tierna; con tanto fuego y dulzura que a veces no puedo sostenerte.

Seré mejor madre, seré mejor mujer, seré mejor persona… te prometo que lo intentaré. Pero no olvides nunca eso: estoy aquí siempre, te quiero siempre y siempre será así.

sea of love

Would you like to know why she loves the ocean so?

Because out of the people that upset her,

and those that should have loved her better,

the water was never afraid to embrace her,

when she was broken.

2021

Otro año de incertidumbre. Parece que estamos atrapados en el Día de la Marmota.

Como siempre, ir a Portugal ha sido el paréntesis necesario para respirar, llenarnos de energía, liberar estrés y pasarlo bien. Desde el océano hasta la música, los paseos por los acantilados y el comer bien, la arena, el sol, los amigos preciosos y el deporte… todo es una pausa en el camino de locos que están siendo estos últimos años.

Lo que tampoco quiero es centrarme en todo lo negativo que ha tenido este 2021, que no ha sido fácil para la mayoría de la gente que me rodea. Ya no estamos tan asustados por las situaciones que han surgido, ahora estamos agotados. Es complicado tratar con todas las emociones contrarias que tienen las diferentes personas y conseguir que el amor y el respeto sea lo que llevemos por bandera.

Tal vez si teletrabajas, haces homeschool o vives en un sitio apartado y chiquitito todas las emociones ajenas son más fáciles de gestionar. Si trabajas con niños, por ejemplo, no es tan sencillo. Cada niño viene con una familia que tiene creencias diferentes, miedos distintos y estándares a veces opuestos entre sí. Todos quieren a sus hijos seguros y felices. Todos tienen formas diferentes de interpretar cómo se consigue eso.

Igual pasa en una oficina, en la puerta del cole de tus hijos, en las tiendas o los gimnasios…. Está siendo una lección dura para las sociedades.

Una de las cosas más preciosas que me ha dejado este 2021 es el reencuentro con preciosas mujeres de mi adolescencia, a las que guardaba mucho cariño pero con las que no mantenía mucho contacto. Volver a vernos de forma regular está siendo un regalo. Y aprendo muchísimo de ellas, aunque el objetivo de vernos sea una charla mientras tomamos un buen vino. He conocido también a otras mujeres increíbles, más jóvenes que yo, con una claridad y frescura que me despierta y me hace mucho bien.

He visto a amigas pelear por sus sueños, superar las pruebas y conseguir lo que necesitaban de la vida. Después de muchas dificultades lo han logrado y su triunfo me llena de aliento. Alegrarse sinceramente por el éxito de los demás es algo maravilloso.

He podido disfrutar de amistades sinceras en familia, pasar otro verano en nuestro lugar que ya es un poquito el de mucha gente y en el que cada año vamos trenzando más hilos conectores. Tener amigas que están en lo malo pero también en la alegría, es un tesoro. Y si además son unas sabias de la vida… ¿qué más se puede pedir?

También nos hemos reencontrado las amigas que vivimos lejos. Cada una en un país diferente, pero siempre tan cerca. Compartir nuestros cambios vitales durante tantos años nos ha hecho crecer y unirnos más.

Hay muchas cosas buenas sin duda, he aprendido a apreciar cada segundo con las personas que quiero. Ya lo valoraba, pero ahora intento disfrutarlo todavía más. No todo ha sido bueno en este año, he perdido gente. He roto lazos con personas queridas. Las situaciones difíciles dividen o unen, separan o acercan… Los procesos de ruptura, no son lo mío. Los llevo mal. Al igual que las despedidas. Pero es algo que estoy aprendiendo en 2021, en cursillo intensivo: aprender a resignificar las separaciones.

Me cuesta, no te voy a engañar. Por mí, viviría sin conflicto. Y eso no es posible, el conflicto es necesario para crecer. Intento ser madura en cada NO o ruptura, intento ser empática y no caer en el victimismo o la furia, pero a veces me cuesta. Me cuesta soltar y dejar seguir a cada cual su camino… por mucho que yo crea que es el equivocado. Me duelen a veces la forma de expresar sus ideas que tiene la gente, juzgando a otros, acusándolos de cosas terribles. Pero es lo que pasa en momentos de crisis y tensión. La gente se olvida de que la persona con la que discute es su igual. Y deshumanizar nos roba el corazón por los demás.

Aunque faltan unos meses para que el 2021 acabe, ya sabéis que yo vivo en calendario escolar, así que septiembre es mi comienzo y agosto suele ser mi final.

Deseo que el año que viene, las aguas se calmen, los huracanes se vuelvan brisa fresca y las personas podamos ver la luz al final de este túnel que se está haciendo tan largo.

¿Y si me contáis algo bueno que hayáis vivido en este 2021?

Cosas que me habrían gustado gritar

A veces se confunde Suavidad con Sumisión.

Tratan de hacer sinónimos Suavidad y Debilidad.

Te intentan convencer de que Suavidad es lo mismo que Fragilidad.

No discriminan entre ser Suave y ser Manipulable.

Pero quiero que sepas que aunque soy suave, no me rompo; que una sonrisa mía no significa que esté de acuerdo contigo ni te baile el agua, que si te digo las cosas con tacto y empatía no tienes derecho a gritarme para imponerte.

Que sea suave no significa que me puedas aplastar.

Porque soy suave me aplastas y no entiendes que cuanto más aprietas, más rápido me resbalo entre tus manos.

H O P E

Septiembre es mi principio de año desde que tengo memoria. Septiembre es una libreta nueva, una agenda vacía, rotuladores recién comprados, la incertidumbre maravillosa de abrir libros nuevos y plantearte otras rutinas con el chute de energía y sol que nos deja el verano.

Este año es distinto en muchos sentidos. No hay nada nuevo pero tampoco nada conocido a la vista. La incertidumbre no es maravillosa, da un poco de miedo. La alegría y la luz del verano parecen pequeñas en comparación con el año que hemos pasado hasta llegar a él. Ha sido un verano con efecto reatroactivo.

Pienso, deseo, espero y proyecto un septiembre de cooperación, un otoño que nos lleve a realmente comprender las cosas que esta cuarentena nos ha despertado.

  • Deseo colocar esos miedos en un lugar correcto, para que no me paralicen.
  • Espero poder colocar los sentimientos de impotencia por debajo de mis capacidades, para aplastarlos mientras me esfuerzo por alcanzar lo que quiero.
  • Proyecto las alegrías que me ha regalado un verano de amigos, océano y alegría.
  • Pensaré en esos amaneceres y atardeceres, en los que el sol siempre acaba saliendo y cada día es una nueva oportunidad pero que si se tuerce, el sol también se pone y te da la noche para descansar y coger fuerzas.

Impulso mis esperanzas para este septiembre extraño que me encoge un poquito el corazón.

Fino

Hay que aferrarse a la poca cordura que queda en estos tiempos anormales. En los últimos meses escucho y leo tanto juicio hacia las personas que ya estoy algo saturada.

Ojo, hay que mantener el fino equilibrio entre todos aquellos que usan la autocompasión y la excusa para no hacer nada de su vida (mientras el motivo principal permanece enterrado en ellos mismos, ya se trate de miedo paralizante, depresión a causa del desánimo o perfeccionismo que les hace rendirse cuando las cosas no salen bien) y todos los que se autoensalzan y endiosan su trabajo y esfuerzo (olvidando por supuesto a las personas que les ayudaron a alcanzar sus metas, los conectaron en sitios o allanaron sus caminos, olvidando las circunstancias favorables que les hicieron la meta cercana o simplemente su privilegio por haber nacido en cierto lugar o familia).

Más empatía, menos egocentrismo. Más análisis crítico, menos ideologías baratas. Más ayudar a los demás a que consigan, menos envidiar a los que llegan o despreciar a quienes no lo han conseguido…todavía.

¿Es mucho pedir que no perdamos de vista lo que importa?

Te lo dije

Da miedo compartir los fracasos, porque la gente utiliza sus manos para apuntar tus fallos y aplastar tus sueños como si fuesen mosquitos molestos, en lugar de usarlas para ayudar a levantarte.

Da miedo compartir las tristezas cuando se usan como arma arrojadiza a la siguiente ocasión, para atacar y humillar.

Da miedo compartir los temores; los vuelven monstruos en su propio beneficio, espanto para sacar rendimiento.

Da miedo mostrarse vulnerable, abrir el corazón otra vez, recibir palabras amargas y críticas duras, destructivas, que ahogan.

Sin embargo, ¿cómo podemos ser auténticos sin mostrar nuestros fracasos, si guardamos todo lo feo y lo difícil, si damos una imagen idealizada de nosotros mismos? ¿A quién engañamos? ¿A quién ayudamos? Valentía es ser torpe un día, eficiente otro, alegre y positiva a ratos aunque a veces estemos tristones y todo parezca ir mal.

No crecemos ni dejamos crecer si no mostramos la cueva y los pozos, además del hogar y la sonrisa.

Por fortuna, quedan personas que escuchan miedos, comparten penas y jamás pronuncian “te lo dije”, sino “¿cómo puedo ayudarte?”. Manos que tiran para sacarte de la niebla y llevarte al lado soleado de la vida.

Te lo dije… soy una persona completa y con agujeros.

 

 

Fuego

Que lo malo arda, se reduzca a cenizas, se convierta en humo, se disipe en el aire…

Que arranquemos del corazón y la mente lo que nos ancla al miedo y nos paraliza, lo que no nos deja avanzar.

A la hoguera lo que necesita salir de nuestra vida, ya sea que venga de otros o de nosotros mismos.

Fuego que destruye para poder construir.

Por última vez

Hace bastantes años, en lo que hoy me parece otra vida, una persona me rompió el corazón diciendo que no estaba preparado para no volver a sentir “por primera vez” un beso, los nervios de decir “te quiero”, enamorarse, hacer el amor, pelearse con su pareja, reconciliarse después…

Por eso, buscaba en otra gente lo que jamás podría hacer conmigo. Empezar todo de nuevo. Experimentar la emoción del misterio, del no saber qué te espera.

Me hizo reflexionar mucho. Estuve meses dando vueltas a la misma idea. ¿Y si una vez que lo vives, se acaba para siempre? ¿Será posible que tenga que conformarme con la idea de vivir la emoción una vez en la vida o empezar de nuevo con gente diferente todo el tiempo? ¿Y si después de tener a mi primer hijo, la emoción por el segundo jamás iguala ese momento?

Pues yo sigo pensando que la vida está llena de primeros momentos, que puedes compartir con gente diferente o con las mismas personas. Porque la vida empieza con cada latido, después de cada herida o tras ver cómo rompen tu corazón en mil pedazos. Un abrazo vuelve a ser el primero cuando surge espontáneo, por el cariño que ya te tienen y te han mostrado. Un café con las amigas puede ser el inicio de una vida nueva después de la etapa más oscura. Después de cientos de cafés en el mismo bar.

La vida comienza muchas veces y tiene muchos “por primera vez”. No hace falta buscar nada. La vida viene. La vida va. La vida empieza cuando menos te lo esperas y te encuentra en el momento adecuado, te lo aseguro.

Sé que nos quedan millones de primeras veces. Y yo, no pienso perdérmelas.

nonsense

Las aceitunas ya no sirven de piruleta, los coches imaginarios no ruedan…

Las canciones que te calmaban han perdido su fuerza.

El presente aprieta…

El presente aprieta…

Se acabó el leer esperando que te despiertes o hacer el desayuno mientras tú duermes.

Reírme bajito recordando la noche anterior de besos y cosquillas, de música y color.

Las palabras pesan…

Las palabras pesan…

Las inseguridades retumban, vuelven las grietas y todo cambia mientras sigue igual.

Todo fluye y tú eres roca. Todo vuela y tú te arrastras. Obsoletas lealtades, gastadas resistencias.

Rompen las olas…

Cruje la espuma…

En el futuro que quiero, existo de otra forma.

En el pasado buceo por las zonas oscuras que enterré en el océano.

En el presente me pierdo…

en el presente me pierdo…