Contratiempos

Rendida, me quito los zapatos. Hoy ha sido un día completo, lleno de contratiempos y leyes de Murphy, una tras otra…
Derrotada de antemano, me dispongo a luchar con mi negativismo y mi cansancio. Quiero llorar. Me siento como una niña tras un día duro de colegio.
En lugar de acompañarme en mi tristeza, en mi tremendismo, te sientas sonriente y me cantas canciones en tu guitarra.
E inevitablemente te devuelvo la sonrisa con lágrimas en  los ojos. Porque el cansancio es menos cuando tú estás ahí, porque la alegría se contagia. Sin palabras, compartes la maravilla que eres.
Y de repente, el día de porquería se convierte en música, en besos y en vida.
Thank you.

Reloj, no marques las horas.

Os comenté que quería rescatar algunas de mis historias de La Niña Melón. Pues bien, allá voy.

Para poneros en situación, en mis tiempos universitarios yo vivía en un pueblo pequeño de la periferia de Madrid. Para llegar a clase, debía coger todo tipo de transporte público y caminar; rezar porque el autobús no llegase ni un minuto más tarde de lo previsto para poder coger el tren, cruzar hasta los dedos de los pies para enlazar con el correspondiente autobús urbano y caminar 15 minutos cuesta arriba.

Empezábamos a las ocho y cuarto, así que el madrugón era de aúpa. Algunos días, después de llegar muerta de sueño y estresada, el querido profesor de turno no aparecía hasta el final de los cinco minutos de su segunda hora de clase. Además, yo trabajaba por las tardes, así que… digamos que no dormía demasiado.

Recuerdo despertarme medio alelada en la noche, mirar de reojo el reloj y un chute de adrenalina recorriendo mi cuerpo.

Reloj prestado por Lucas para ilustrar las torpezas de mami.

 

¡Las diez menos veinte! Dios mío, las diez menos veinte y yo en la cama. Me levanto como si tuviera un cohete adherido al trasero, me visto (camiseta al revés incluída), pienso en desayunar algo pero tengo el estómago cerrado por el estrés, cojo los bártulos y salgo de casa corriendo. Pensarás que he olvidado la parte: “me peino en cinco segundos” pero no, no se me ha olvidado. No me peiné.

Y salgo tal cual, sin mirar atrás, hasta llegar a la parada del autobús. Y es ahí cuando noto algo “extraño“. Está demasiado oscuro, y no hay ni un alma por la calle.

Los más observadores ya os habréis percatado,.. ¡tenía el reloj bocabajo y sólo eran las tres y diez de la madrugada!

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He de decir en mi favor, que mi despertador de entonces no tenía números, sólo marcas… aún así, no hay excusa. Eso sólo le puede pasar… a la Niña Melón.

Volví a casa, partiéndome de risa, medio cabreada conmigo misma, un poco avergonzada y más despierta que un búho. Lo mejor, mi madre cuando abrí la puerta. Su, “pero hija, vete a dar una vuelta si quieres a esta hora, pero no despiertes a media humanidad con tu marcha…¿y esos pelos? ¿Y por qué vas en zapatillas de andar por casa?”.

Ejem. En fin, señores. A estas alturas de la vida, se pueden contar las vergüenzas.

 

La primavera.

La primavera no ha empezado con mucho esplendor por nuestro hogar. Mi coche “suplente” (un Saxo prehistórico resistente) ha decidido morir definitivamente. Así que no queda más remedio que recorrer concesionarios, navegar entre anuncios de coches usados y tomar una decisión. Vamos, planazo.

Así que estoy un poco alterada y, para ser sincera, de un humor de perros. No es lo único que ha pasado, ni lo más importante, pero por el momento… es lo que puedo compartir con libertad.

¿Y qué música me apetece escuchar con esta sangre revuelta primaveral? Pues de todo un poco, pero cañero.

Un poco de Deerhoof, Cómo echo de menos las covers de este grupazo…

O un tema de Mars Volta.

O tal vez, rememorando viejos tiempos, Rage Against the Machine y su mejor álbum (opinión personalísima) o System of a Down.

Si os han rechinado un poco las bandas de hoy… disculpadme. Ya os he dicho que estoy un poco alterada. Me recuerdan otras épocas llenas de energía, vaivenes emocionales y dramas que no lo eran tanto.

Mañana será otro día. Siempre llega.

En la imagen destacada, conciertazo de “Jardín de la Croix”. Grupo patrio excelente y no sólo porque el 50% sean como familia. 😉

 

Sábado Cosmotidiano

Ayer, la banda en la que participa marido presentaba su vinilo en un lugar muy especial, lleno de música, arte audiovisual. poesía y amantes de la cultura.

WP_002552Fue una pasada poder ir y compartir buenrollismo musical y personal. Se acercaron unos pocos amigos, de esos de los de toda la vida, delante de los cuales no da ningún corte expresarte tal y cómo eres. Puedes bailar, gritar, saltar o estar quieto sin miradas de reproche. Un espacio y un ambiente que invitan a la libertad creativa y sobre todo, a pasarlo bien.

Mi hermana tuvo el detalle de quedarse con los peques para que pudiera salir ayer (aunque vinieron tres pequeñuelos de otra familia) y he de decir que aproveché cada segundo. Reí, bailé, canturreé, tuve conversaciones con conocidos y desconocidos sobre música, sobre la vida, sobre mis hijos, sobre Arte… Me enseñaron tesoros musicales, instrumentos de los 50 y 60 que, al tocarlos, te transportan a ese disco de Jimmy Hendrix o The Doors que te ponía a bailar desde la primera nota

Un lujo de noche en El Planeta de los Wattios. Un lugar especial, lleno de gente bonita, que guarda joyas musicales de otras épocas doradas.

Os dejo con un invitado que pasó por allí. Me emociona esta canción.

 

Flexibilidad

Me veo a mí misma un poco rígida a veces; seca, porque agoto el agua de riego y me niego a ir a la Fuente. Por puro agotamiento, por cansancio, por mera cabezonería. Rígida conmigo misma, dura… inflexible.
Y entonces salgo de casa y veo el bambú. Y me acuerdo de las palabras típicas. Los tópicos suelen ser un toque de atención para que nos volvamos a enfocar: sé fuerte y flexible como el bambú.

Hoy me lo repito a mí misma, lo interiorizo y lo pongo en práctica… para seguir viva.

Teatro para niños.

 

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Este fin de semana, compartimos el primer día de teatro de Stella. Lucas ya lo había experimentado un par de veces y sabía que le encantaba, pero estaba ansiosa por ver la reacción de Stella.

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Ella es musical, ella es ritmo puro, es sensible, es bailarina, es música, es artista… Fuimos con el amigo del alma de mis niños y sus padres a un encantador pueblecito de Madrid llamado Navalcarnero. El teatro Tyl Tyl es genial; tiene Escuela Artística para niños en la que trabajan no sólo el drama y la expresión corporal, sino música, decorados, juegos, creatividad… Una pasada.

 

 

Las obras que presentan también lo son. Son obras para público infantil pero sin cursilerías, sin montajes cutres con la excusa de que “son para niños”… Merece muchísimo la pena, por la profesionalidad de la compañía, por la música propia en vivo, por la emoción que ponen en cada detalle.

La cara de Stella lo decía todo: seria y expectante al principio, emocionada a la mitad, totalmente entregada al final… haciendo música con su botella de agua, acompañando a la música y canturreando por lo bajini. Toda una experiencia recomendable 100%2014_03_25_11_01_08

Además, Navalcarnero es un pueblo con encanto en el que te puedes tranquilamente al salir del teatro, unas cañas familiares mientras los niños juegan en la plaza.

¿No os parece un buen plan findesemanero?

Caminando.

Cuando era pequeña, asistía a un grupo llamado Exploradores del Rey, parecido a los grupos scouts pero independientes de ellos. Exploradores me formó en muchas cosas, lo pasé genial, hice un montón de actividades (senderismo, piragüismo, escalada, bungee jumping…), hice amistades para siempre y aprendí mucho sobre la vida. Recuerdo con ternura las veladas por la noche, todos rodeando la hoguera y escuchando leyendas de los indios americanos.

Una, me llegó en especial… una leyenda de los indios Sioux que hablaba sobre el juicio rápido al que tendemos los seres humanos. La frase final, la que contiene la enseñanza o moraleja, era una máxima que todos conocemos pero no todos practicamos:

Antes de juzgar a una persona, camina durante tres lunas con sus mocasines“.

Lo que podríamos traducir en: antes de emitir un juicio rápido, muérdete la lengua, quédate en silencio, escucha lo que te cuenta esa persona, observa las circunstancias que lo rodean, comprende su camino vital… lo que le ha llevado hasta aquí. Y después, atrévete a soltar tu juicio si aún puedes.

Es fácil hablar desde la distancia… Es fácil hablar cuando hay tierra de por medio (como nos pasa con las situaciones tensas en el panorama internacional), es fácil solucionar el mundo o la vida de los demás cuando no estamos en el mismo punto emocional, o cuando ya ha pasado una cantidad considerable de tiempo, o cuando nuestras circunstancias en nada se parecen a las del otro. Es fácil hablar. Es fácil decir: “yo haría o yo habría hecho…“. Lo que no es fácil es callar y comprender. Lo que no es fácil es digerir la vida en un silencio comprensivo, en un silencio no indiferente sino empático.

Lo que no es fácil es ponerte en la piel de la otra persona y comprender sus miedos, sus aspiraciones o su equipaje emocional. Lo que no es nada sencillo es animar en lugar de juzgar, apoyar en lugar de hundir.

Yo quiero aprender a ser sabia en mis palabras, porque son poderosas y traen con ellas muerte o vida, sanidad o basura. Yo quiero ser fuente de vida, con mis palabras o con mis silencio.

Padres….

Hoy se celebra el día del Padre y, no por ser un topicazo voy a dejar de lado la corriente del día. Quizá si mi padre no hubiese sido tan importante para mí, podría haberme saltado este día o gruñir sobre él o algo… pero resulta que soy afortunada y tengo un padre (José, por cierto) que vale su peso en oro.

Mi padre y su carácter, un tanto peculiar a veces, han formado en parte mi forma de ser. Mucho de lo bueno que hay en mí, es gracias sin duda a él. Un hombre calmado, algo introvertido, relajado pero con mucho carácter, prudente y trabajador como nadie, emprendedor y conservador… a veces duro, pero siempre con un abrazo preparado y una solución para la cabra loca de su hija, que en tantos líos se mete. Porque yo…aún tengo mucho que aprender.

Gracias a mi padre, he tenido una idea equilibrada de los hombres. Ahora disfruto del que es el mejor compañero de vida, el mejor padre que nuestros hijos podrían tener…

Para terminar, os hago un recorrido por la música de mi padre, background de mi infancia. Porque sí, mi padre era el rey  de los guateques. 😉 Y el rey de las barbas pelirrojas. Qué hispter.

El Rey, buenrrollista, popero, lentas, nacional, internacional, rockero, clásico, moderno… y no os pongo la parte hortera, porque existe un código de honor entre padre e hija que no puedo romper.

Happy St Paddy´s Day!

¡Feliz día de San Patricio!

Y es que, aprovechando que trabajo en una academia con compañeros anglosajones… cualquier excusa es buena para celebrar.

Empecé a celebrar este día con mis queridas amigas Allyson y Eva. Dos enamoradas de la Literatura anglosajona y sobre todo, de Irlanda. Desayuno irlandés, juegos de mesas (quizzes), cervezas, mucho verde por todas partes, música folclórica irlandesa y sobre todo, una ocasión más para pasar un buen rato juntos.

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Sobre el origen de esta fiesta circulan numerosas tradiciones y rumorologías, como que Saint Patrick libró a Irlanda de las serpientes, pero lo cierto es que se celebra porque es el patrón de Irlanda, el que “cristianizó” la Isla Verde, de raíces profundamente celtas. Hoy en día se aprovecha esta fiesta para promover la cultura y los productos del país en todo el mundo.

Que un trébol sea seña de identidad de esta fiesta, se debe a que San Patricio lo utilizó para explicar la Trinidad. Y el énfasis en el verde… pues, cualquiera que haya visitado Irlanda alguna vez sabe por qué hacen de ese color su bandera, ¿verdad?

Mi primer día de San Patricio en tierras anglosajonas, me llevé una gran sorpresa. Iba por la calle y alguien me pellizcó el trasero. Yo, ofendida e indignada por el atrevimiento de los guiris, le pregunté a mi amiga Vicky si le parecía normal lo que acababa de ocurrir… y la muy pillina, señalando su camiseta verde, me explicó que ese día era tradición vestir algo de ese color o… te podían suceder incidentes de ese tipo. (Gracias por avisar después de salir de casa, ejem.) Se celebran festivales y desfiles para celebrarlo no sólo en Dublín o Belfast, sino también en algunas de las ciudades más grandes del mundo, por la confluencia de mucha población de ascendencia irlandesa (Nueva York, Chicago, Boston, Toronto…).Os recomiendo que lo viváis en vivo y en directo si tenéis la oportunidad.

Y para terminar este pequeño homenaje a Irlanda, os dejó un link con música popular, por si os animáis a vestiros de verde (para evitar pellizcos de los Leprechauns) y tomaros una pinta.

Si os apetece escuchar música irlandesa moderna, os recuerdo algunas bandas famosas tanto de la zona norte (que pertenece a Reino Unido) como a la zona sur: Enya, The Cranberries, Sinead O´Connor, The Thrills, The Corrs, Van Morrison, U2, Imelda May y muchos, muchos más.

Tened un empiece de semana fantástico.

Jazz cats

Lo que está pasando en mi casa es una delicia… La música es el telón de fondo de la familia y va variando según profundizamos en una u otra banda, según tropiezas con algo nuevo o enlazas con algo similar. La música es taaaaaaaaaaaaan infinita, que esto sólo puede ir a mejor con el paso de los años.

El caso es que cada persona de nuestra pequeña familia tiene sus propios gustos musicales; incluso los pequeños tienen bastante definido (por épocas, claro) lo que quieren escuchar. Hasta ahora siempre era: un poquito de esto para Lucas, un poquito de esto para Stella, otro de aquello para él y luego mamá, un ratito de música de su interés. Pero ahora, hemos llegado a un punto común: el jazz.

Siempre me ha gustado mucho, pero reconozco que es un estilo que puede aturdir a las personas que no estén muy por la labor. De hecho, mi marido no era muy entusiasta, pero poco a poco… ha caído en la tentación.

Todo empezó con Stella. Sí, cuando Stella nació en vez de un pan debajo del brazo, llevaba un tambor, unas zapatillas de baile y un micrófono. Es ritmo puro, melodía cantarina… y su película favorita no podía ser otra:  “The Aristocats“.

Así que después de verla doscientas mil veces, caminar todos como gatos para jugar con ella, tener mi pobre piano mareadito y todos los efectos colaterales del visionado excesivo de la película, vino lo bueno. A los niños les gusta el jazz. Marido ha encontrado su camino hacia el jazz mediante experimentación con su propia banda, regalos oportunos en navidades (jejeje, me declaro culpable) y una serie que teníamos pendiente: Treme. Ambientada en New Orleans tras el huracán Katrina, la serie es toda una joya para entender la cultura de la ciudad en la que surgió este estilo musical. Los funerales son increíblemente distintos. Yo quiero marcharme de este mundo entre música también.

Lo que más me gusta es que es un género muy amplio, con mucha variedad de estilo, así que no nos aburrimos. Se nota que es una música mestiza. Tiene tintes de gospel y blues, pero se nota la influencia de la técnica de la música clásica europea.

Si nos levantamos con ganas de relax, recurrimos al jazz de los orígenes.

Si estamos un poco bailongos, un ratito de swing, ya sean compilaciones míticas o mezclas modernas. O hard bop…que a mí me gusta mucho porque es un poco loco. Aunque para loco, Sun Ra y sufree jazz.

Un poco de be-bop para las tardes perezosas de lectura, o cool jazz.

O Thelonious Monk para ayudarme en las tareas hogareñas.

Y para el que quiera investigar más, a partir de ahí, hay de todo: cantantes femeninas como Diana Krall, Norah Jones…Big Bands modernas que recrean el swing de antaño, grandes pianistas como Chick Corea o artistas nacionales que fusionaron como Iturralde… Incluso tenemos a Woody Allen, que trata de resucitar el espíritu de los Jazz Cats (los músicos de jazz), los más cañeros tenéis el Acid- Jazz y los que prefieren la música fusionada, tenemos producto patrio: jazz y flamenco.

¿Os animais a escuchar un poquito?  Feliz viernes.