Mezclas.

Me pregunto si desentono mucho… con mi entorno quiero decir, no cuando canto en el coche (cantaba, que desde el accidente voy en autobús) o en la ducha (sí, tranquilos, me sigo duchando… eso sí).

A veces, nuestro exterior no se corresponde con nuestro interior; o nuestro grupo de amigos del alma no se parecen en absolutamente nada a lo que la gente esperaría; nuestro playlist es un poco marciano a juzgar por nuestras pintas;  a veces nuestra profesión es inimaginable a primera vista o primera charla; en muchas ocasiones nos dejan boquiabiertas parejas que “no pegan ni con cola” pero que funcionan a las mil maravillas y se quieren… ¿no os habéis sorprendido millones de veces con este tipo de cosas?

Pues cara de pasmada se me debió quedar a mí cuando escuché esta canción que me pasó una buena amiga que ahora vive en Egipto. Ella sabe que mi gran vacío musical es en el terreno fusion. Para ser justa y honesta, he de decir que es en el que menos me he adentrado… tal vez por prejuicios o por falta de guía. Hay tanto y tan variado,  que generalizar es una locura. Como en casi todas las áreas de la música y la vida, generalizar es un error. Hay canciones que me han entusiasmado y otras que me me han hecho llorar…de pena.

Puedes encontrar desde música jazz fusionada con otras tantas, hasta heavy, rap, músicas latinas, pop, electrónica, flamenco, música étnica. Es de una variedad casi inabarcable.

Un festival recomendable para ponerse en contacto con cierto tipo de música fusion es el WOMAD, que se celebra en Cáceres también este año. Además, en esta edición destaca especialmente la música de Mali. Interesante, cuanto menos.

El festival de Glastonbury pilla un poco más lejos, pero he de ir al menos una vez en la vida. Este tiene de todo un poco. Mucho mainstream, pero también joyitas (nótese la presencia de The Sun Ra Arkestra, por ejemplo).

¿Se nota que estamos en primavera y tengo morriña de festivales?

Yo estoy a favor de las mezclas; siempre y cuando la materia prima sea de buena calidad desde el principio. ¿Habéis escuchado una mezcla musical sorprendente que os haya gustado? ¿O alguna con la que os hayan entrado ganas de huir del planeta Tierra?

It´s been a hard day´s night….

Tomando prestado el título a mis queridos The Beatles, paso a describir mis últimas semanas. Con canciones, para no hacerlo tan aburrido y quejicoso.

Si el título de esta entrada, describe mi “fantástica” noche de ayer; esta otra canción viene al pelo para mi día a día. “Je ne veux pas travailler…”, versión de los Pink Martini.

Llegar al trabajo ha sido tan penoso y difícil sin coche, que con todas mis fuerzas he deseado que alguien me cantase eso de: Baby you can drive my caaaaar….

Pero no, eso no ha sucedido. Y he ido dando tumbos de autobús en autobús, Con los dos niños, Lucas enfermo y con fiebre, con la huelga de Alsa haciendo nuestra vida un poco más complicada. Incluso hemos tenido que coger un taxi. He agotado mi cupo del año.

Eso sí, vuelvo a estar en forma. Esos kilillos resistentes han desaparecido por completo. No sé si de tanto caminar (media de tres horas al día sin parar) o del estrés.

Estamos rendidos, agotados físicamente y mentalmente. Los madrugones y las noches sin dormir, pasan factura. Pero a un día de las vacaciones (para mí y los nenes) puedo decir que hemos resistido. Porque We will survive.

Contratiempos

Rendida, me quito los zapatos. Hoy ha sido un día completo, lleno de contratiempos y leyes de Murphy, una tras otra…
Derrotada de antemano, me dispongo a luchar con mi negativismo y mi cansancio. Quiero llorar. Me siento como una niña tras un día duro de colegio.
En lugar de acompañarme en mi tristeza, en mi tremendismo, te sientas sonriente y me cantas canciones en tu guitarra.
E inevitablemente te devuelvo la sonrisa con lágrimas en  los ojos. Porque el cansancio es menos cuando tú estás ahí, porque la alegría se contagia. Sin palabras, compartes la maravilla que eres.
Y de repente, el día de porquería se convierte en música, en besos y en vida.
Thank you.

La primavera.

La primavera no ha empezado con mucho esplendor por nuestro hogar. Mi coche “suplente” (un Saxo prehistórico resistente) ha decidido morir definitivamente. Así que no queda más remedio que recorrer concesionarios, navegar entre anuncios de coches usados y tomar una decisión. Vamos, planazo.

Así que estoy un poco alterada y, para ser sincera, de un humor de perros. No es lo único que ha pasado, ni lo más importante, pero por el momento… es lo que puedo compartir con libertad.

¿Y qué música me apetece escuchar con esta sangre revuelta primaveral? Pues de todo un poco, pero cañero.

Un poco de Deerhoof, Cómo echo de menos las covers de este grupazo…

O un tema de Mars Volta.

O tal vez, rememorando viejos tiempos, Rage Against the Machine y su mejor álbum (opinión personalísima) o System of a Down.

Si os han rechinado un poco las bandas de hoy… disculpadme. Ya os he dicho que estoy un poco alterada. Me recuerdan otras épocas llenas de energía, vaivenes emocionales y dramas que no lo eran tanto.

Mañana será otro día. Siempre llega.

En la imagen destacada, conciertazo de “Jardín de la Croix”. Grupo patrio excelente y no sólo porque el 50% sean como familia. 😉

 

Sábado Cosmotidiano

Ayer, la banda en la que participa marido presentaba su vinilo en un lugar muy especial, lleno de música, arte audiovisual. poesía y amantes de la cultura.

WP_002552Fue una pasada poder ir y compartir buenrollismo musical y personal. Se acercaron unos pocos amigos, de esos de los de toda la vida, delante de los cuales no da ningún corte expresarte tal y cómo eres. Puedes bailar, gritar, saltar o estar quieto sin miradas de reproche. Un espacio y un ambiente que invitan a la libertad creativa y sobre todo, a pasarlo bien.

Mi hermana tuvo el detalle de quedarse con los peques para que pudiera salir ayer (aunque vinieron tres pequeñuelos de otra familia) y he de decir que aproveché cada segundo. Reí, bailé, canturreé, tuve conversaciones con conocidos y desconocidos sobre música, sobre la vida, sobre mis hijos, sobre Arte… Me enseñaron tesoros musicales, instrumentos de los 50 y 60 que, al tocarlos, te transportan a ese disco de Jimmy Hendrix o The Doors que te ponía a bailar desde la primera nota

Un lujo de noche en El Planeta de los Wattios. Un lugar especial, lleno de gente bonita, que guarda joyas musicales de otras épocas doradas.

Os dejo con un invitado que pasó por allí. Me emociona esta canción.

 

Teatro para niños.

 

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Este fin de semana, compartimos el primer día de teatro de Stella. Lucas ya lo había experimentado un par de veces y sabía que le encantaba, pero estaba ansiosa por ver la reacción de Stella.

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Ella es musical, ella es ritmo puro, es sensible, es bailarina, es música, es artista… Fuimos con el amigo del alma de mis niños y sus padres a un encantador pueblecito de Madrid llamado Navalcarnero. El teatro Tyl Tyl es genial; tiene Escuela Artística para niños en la que trabajan no sólo el drama y la expresión corporal, sino música, decorados, juegos, creatividad… Una pasada.

 

 

Las obras que presentan también lo son. Son obras para público infantil pero sin cursilerías, sin montajes cutres con la excusa de que “son para niños”… Merece muchísimo la pena, por la profesionalidad de la compañía, por la música propia en vivo, por la emoción que ponen en cada detalle.

La cara de Stella lo decía todo: seria y expectante al principio, emocionada a la mitad, totalmente entregada al final… haciendo música con su botella de agua, acompañando a la música y canturreando por lo bajini. Toda una experiencia recomendable 100%2014_03_25_11_01_08

Además, Navalcarnero es un pueblo con encanto en el que te puedes tranquilamente al salir del teatro, unas cañas familiares mientras los niños juegan en la plaza.

¿No os parece un buen plan findesemanero?

Padres….

Hoy se celebra el día del Padre y, no por ser un topicazo voy a dejar de lado la corriente del día. Quizá si mi padre no hubiese sido tan importante para mí, podría haberme saltado este día o gruñir sobre él o algo… pero resulta que soy afortunada y tengo un padre (José, por cierto) que vale su peso en oro.

Mi padre y su carácter, un tanto peculiar a veces, han formado en parte mi forma de ser. Mucho de lo bueno que hay en mí, es gracias sin duda a él. Un hombre calmado, algo introvertido, relajado pero con mucho carácter, prudente y trabajador como nadie, emprendedor y conservador… a veces duro, pero siempre con un abrazo preparado y una solución para la cabra loca de su hija, que en tantos líos se mete. Porque yo…aún tengo mucho que aprender.

Gracias a mi padre, he tenido una idea equilibrada de los hombres. Ahora disfruto del que es el mejor compañero de vida, el mejor padre que nuestros hijos podrían tener…

Para terminar, os hago un recorrido por la música de mi padre, background de mi infancia. Porque sí, mi padre era el rey  de los guateques. 😉 Y el rey de las barbas pelirrojas. Qué hispter.

El Rey, buenrrollista, popero, lentas, nacional, internacional, rockero, clásico, moderno… y no os pongo la parte hortera, porque existe un código de honor entre padre e hija que no puedo romper.

MadriZ con niños

A veces me sorprendo a mí misma con arranques kamikazes como el de esta mañana, porque… ¿a qué madre en su sano juicio se le ocurre, en estado griposo, ir a pasar el día a Madrid con los niños?

Sí, levanto la mano y me declaro culpable de semejante salvajada. Pero tenía varios cumpleaños pendientes y quería ir a esas tiendas del centro en las que encuentras cositas preciosas y únicas. Además, lo reconozco, me pone un poco triste que mis hijos sólo conozcan a su madre en “modo pueblo” con la de años que me he pasado disfrutando de mi ciudad. Así que de vez en cuando, hago el esfuerzo y paso el día en el centro con los niños. Paseamos por las mismas calles que me vieron de jovenzuela, corriendo de un sitio para otro para no llegar tarde a clase o a la cita con él. Algunas tiendas han cambiado, otras siguen ahí mismo. En pie, está mi cafetería (cibercafé por aquellos entonces… único de la zona) en la calle Manzana. También  mis rincones especiales de cada parque madrileño en los que tomaba el sol, cual lagarto,cuando brillaban los primeros rayos primaverales.

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Pasear por Madrid en días de frío y sol me trae tantos buenos y malos recuerdos que agradezco tener ahí a mis pequeños, para acordarme de lo bonito y desechar lo feo. Pasear con ellos por Malasaña, enseñarles los garitos a los que iba a bailar o a escuchar tocar a papá, prometerles que a la próxima nos pasamos la mañana en “Pinta en copas” (en la foto, su fachada) y curiosear libros…

Madrid vibra… aunque a veces sea gris y sucio, aunque la crisis haya recortado los ánimos de la Cultura. Madrid resurge siempre de sus cenizas y me gusta que mis hijos sean parte de mi Madrid, que formen parte de esta nueva etapa en la que mis ojos descubren otras facetas de la ciudad en las que antes no me había fijado. Mis niños me hacen redescubrir la luz de la urbe, la fascinación por un hormiguero de gente de diferentes culturas, la curiosidad por los nuevos proyectos, la música en las calles… y los defectos que no paran de crecer, las carencias que se acentúan con esta crisis eterna, la tristeza de la miseria en las calles.

Y siempre vuelvo con cosas interesantes. Esta vez, lo preferido de Stella es el proyecto peluche que le acabo esta noche. Un DIY apto para mamis no muy habilidosas, como yo, o profesionales de las manualidades.

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Lo preferido de mami; volver cantando en el metro con mis niños.