Rincones favoritos. Nueva Zelanda

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El domingo por la noche, ganó dos premios Grammy una casi perfecta desconocida: Lorde. Una joven que compone, canta y no tiene que dar escándalos para arrasar. Una nueva sensación (que no se sabe cuánto durará, ya se sabe cómo funciona el mundo del pop) venida desde unas islas muy especiales para mí. Porque aunque tenga raíces europeas, Lorde se ha criado en Nueva Zelanda, uno de mis rincones favoritos en el mundo entero.

¿Por qué un rincón tan remoto? Porque mi querido marido decidió marcharse a estudiar allí, en la universidad de su capital, Wellington. A día de hoy, no puedo dejar de agradecérselo porque no sólo fue la experiencia más bonita que él recuerda, sino que fue un punto de inflexión también para mí.

harbour (8) copiaNueva Zelanda es el escenario de muchas vivencias, el lugar donde se quedó un trozo de nuestro corazón, donde dejamos grandes amistades (que conservamos y nos visitan), donde aprendimos y descubrimos mucho de nosotros mismos y de nuestra relación…

Aoteraroa– que es como llaman los maoríes, habitantes originales,  a sus islas-  es un lugar aislado, en el que existe más población de ovejas que de personas… sobre todo en la isla del Sur, donde la vegetación y la fauna lo llenan casi todo. Es en resumidas cuentas, un pequeño paraíso en la Tierra.

wellington copiaA pesar de ser un espacio geográfico muy aislado, es culturalmente muy rico.Destaca en Artes Plásticas y Diseño por sus influencias europeas, asiáticas y maoríes, es famosa en deportes por sus invencibles All Blacks de rugby y sus veloces catamaranes en las regatas de vela, fotográfos de impresión (como mi amigo Paul Tatterson… echa un vistazo en Facebook y recréate en sus preciosas fotos de boda) y por supuesto, sus paisajes cinematográficos. Todos tenemos en la memoria sus espectaculares paisajes en la trilogía de El Señor de los Anillos.

Como lo mío es la música, os dejo un par de enlaces de nuevas bandas que este año van a sonar por aquí y música de bandas de siempre. Todo aderezad0 con unas cuantas fotos para que os hagáis una ligera idea de lo precioso que es todo.

Broods, que es el nombre artístico de los hermanos Nott. Sólo dos singles en la web y este dúo multiinstrumentista promete despuntar con su primer disco. Os dejo “Never Gonna Change“, pero no os perdáis “Bridges“.

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En las siguientes imágenes, los jardines botánicos de “Windy Welly”. Las islas son una fábrica de grupos originales y música indie.

¿Alguien se acuerda de la chica que salía en la canción de  Gotye? Sí, el Somebody that I used to know con el que nos bombardearon hasta la saciedad…

Pues la muchacha en cuestión también es neozelandesa. Se llama Kimbra y os dejo una muestra de su talento en directo.

botanic gardens2Otro que vuelve a pisar fuerte con su segundo disco “Caramel“,mezcla de pop y minisinfonía , es el polémico Connan Mockasin . Te gusta o lo odias, pero seguro que no deja indiferente. A mí, que soy un poco horterilla como ya sabéis, me encanta la colaboración que hace en directo con Charlotte Gaingsbourg.

Otras bandas bastante más antiguas se mueven entre ritmos reggaes y drum´n´bass.

Aquí tenéis un par de enlaces para que investiguéis.

Fly my pretties. Para acompañar esta vista del puerto de Wellington.

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Fat Freddy´s Drop para acompañar las imágenes del museo Te Papa.

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Salmonella Dub  para observar más de cerca a esta simpática foca que nos despidió en  Kaikoura, en la costa de la Isla del Sur. Después el paseo desde el ayuntamiento al puerto de Welly.

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The ruby suns para terminar el viaje a uno de los rincones que siempre estará en mi corazón.

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MadriZ con niños

A veces me sorprendo a mí misma con arranques kamikazes como el de esta mañana, porque… ¿a qué madre en su sano juicio se le ocurre, en estado griposo, ir a pasar el día a Madrid con los niños?

Sí, levanto la mano y me declaro culpable de semejante salvajada. Pero tenía varios cumpleaños pendientes y quería ir a esas tiendas del centro en las que encuentras cositas preciosas y únicas. Además, lo reconozco, me pone un poco triste que mis hijos sólo conozcan a su madre en “modo pueblo” con la de años que me he pasado disfrutando de mi ciudad. Así que de vez en cuando, hago el esfuerzo y paso el día en el centro con los niños. Paseamos por las mismas calles que me vieron de jovenzuela, corriendo de un sitio para otro para no llegar tarde a clase o a la cita con él. Algunas tiendas han cambiado, otras siguen ahí mismo. En pie, está mi cafetería (cibercafé por aquellos entonces… único de la zona) en la calle Manzana. También  mis rincones especiales de cada parque madrileño en los que tomaba el sol, cual lagarto,cuando brillaban los primeros rayos primaverales.

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Pasear por Madrid en días de frío y sol me trae tantos buenos y malos recuerdos que agradezco tener ahí a mis pequeños, para acordarme de lo bonito y desechar lo feo. Pasear con ellos por Malasaña, enseñarles los garitos a los que iba a bailar o a escuchar tocar a papá, prometerles que a la próxima nos pasamos la mañana en “Pinta en copas” (en la foto, su fachada) y curiosear libros…

Madrid vibra… aunque a veces sea gris y sucio, aunque la crisis haya recortado los ánimos de la Cultura. Madrid resurge siempre de sus cenizas y me gusta que mis hijos sean parte de mi Madrid, que formen parte de esta nueva etapa en la que mis ojos descubren otras facetas de la ciudad en las que antes no me había fijado. Mis niños me hacen redescubrir la luz de la urbe, la fascinación por un hormiguero de gente de diferentes culturas, la curiosidad por los nuevos proyectos, la música en las calles… y los defectos que no paran de crecer, las carencias que se acentúan con esta crisis eterna, la tristeza de la miseria en las calles.

Y siempre vuelvo con cosas interesantes. Esta vez, lo preferido de Stella es el proyecto peluche que le acabo esta noche. Un DIY apto para mamis no muy habilidosas, como yo, o profesionales de las manualidades.

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Lo preferido de mami; volver cantando en el metro con mis niños.

Personas de mi vida.

 

 

Mi duendecillo de ojos color miel cumple años este próximo febrero y me parece increíble que ya sea más alta que yo y me hable de sus amoríos adolescentes.

Mi querida Ana fue el primer contacto con la maternidad que tuve. Su madre, (AKA una de mis primas favoritísimas) es bailarina de ballet y tuvo a su niña cuando era muy joven. Para poder compatibilizar su carrera y las giras correspondientes, su familia la ayudamos con el cuidado de la peque desde que era un bebé.

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Esta niña, casi mujer, ha pasado por tantas cosas… que no debería sorprenderme lo madura que es. Pero me sorprende. Me gusta escucharla hablar porque aunque es muy sensata, se sonroja por esas pequeñas cosas que me recuerdan a mis sentimientos a los 13 años. Es inocente, pero muy inteligente, responsable y loca al mismo tiempo, divertida y tierna.

Es un orgullo para mí, para su mamá, para todos. Mi niña bonita ha crecido y… yo con ella. Me ha enseñado lo que era querer hasta que dolía, dar cualquier cosa (tiempo, dinero, horas de sueño, lágrimas, aplazar ratos de diversión) por una personita, ser responsable y consciente del ejemplo que das con tu vida… Mi Anita dinamita es lo más cercano a la maternidad… hasta que tuve a Lucas. Mi vida se lleno de cuentos, cocinitas, pelis de dragones y princesas, helados, parques, paseos en bici, bailes y canturreos… Mi vida se lleno de color.

Mil gracias a mi prima por dejarme participar en su crianza, por dejarme seguir siendo cercana durante todos estos años. Ana he hecho que sea mejor mamá con mis hijos, me ha hecho sonreír infinito en mis momentos más tristes y sobre todo, me hace sentir orgullosa cuando veo su sonrisa y me cuenta sus acciones.

Por ti, duendecillo.

 

 

 

 

 

Poca nieve, lots of fun

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El sábado fuimos a dar un paseo con unos amigos muy especiales al puerto de Canencia. Está a un ratito en coche desde casa, pero merece la pena. 

Hacía un sol espléndido en todo Madrid, pero según nos íbamos acercando a la montaña en cuestión, un nubarrón negro nos amenazaba con descargar justo encima de nosotros.

No pudimos estar más de tres horas, pero los niños lo pasaron genial. No había demasiada nieve, pero la suficientes para hacer un muñeco, tirarse con el trineo, dar unos cuantos bolazos a mamá (en toda la cabeza, para mayor cachondeo a posteriori) y hacer un juego de seguir huellas.

WP_002225Me encanta ver a mis hijos jugar con su amigo. Los tres tienen una amistad muy especial en la que ninguno sobra, nadie está excluido y todos se adoran. Me hace ilusión ver cómo es una amistad sencilla, en la que los desacuerdos se resuelven sólos, sin necesidad de que los adultos intervengamos. Ellos negocian y lo solucionan. Porque se quieren y no les gusta estar enfadados.

Es una amistad que nosotros, sus padres, cultivamos con esmero porque sabemos la importancia de las buenas amistades. Sabemos que nuestros hijos sólo se aportan cosas buenas, sabemos que son vitales unos en la vida de los otros. Por eso, unimos nuestras raíces, como los árboles tan maravillosos del bosque que visitamos… Y no creáis que los únicos beneficiarios son estos peques porque a los padres, cultivar nuestra amistad como familia también nos ha venido fenomenal. Hemos reído y llorado juntos, disfrutado de playa, nieve, océano y bosque, ciudad, campo, trabajo y ocio… todo juntos. Cada etapa, cada contratiempo, cada alegría.

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Invertir en nuestros hijos, invertir en sus vidas, fomentar sus amistades y dejarles crecer rodeados de personas que también los quieren… es una fortuna y una bendición.

Últimamente me persiguen los arcoiris... :)

Últimamente me persiguen los arcoiris… 🙂

Quiero que haya muchos días como estos.

El poder de las palabras

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Es algo que tengo claro desde hace mucho tiempo. Con tu boca puedes reafirmar e impulsar, o hundir y destruir autoestima.

Las palabras que decimos son especialmente importantes para nuestros hijos. Sé que todas “lo sabemos” pero, pude experimentarlo ayer por la tarde. En la sobremesa, estábamos hablando mis suegros, mi marido y yo sobre la excursión a la granja que tiene Lucas en febrero. Todos le recordábamos que tenía que comportarse bien, hacer caso a su profe y ser respetuoso con sus compañeros.

Creo que pusimos demasiado énfasis en nuestras palabras y, mi pobre niño, que es un tierno en el fondo, empezó a llorar desconsolado.

No quería que le consolase, ni que nadie se acercara… Yo poquito a poco, me fui acercando con cariños y palabras de amor. Por fin, se abrazó a mí y me dijo muy sentido: “Mamá, que yo soy bueno. No voy a portarme mal en la granja. ¿Por qué pensáis que voy a desobedecer a mi maestra?”.

Fueron palabras, palabras para nosotros inofensivas y corrientes, pero que a él le calaron hondo porque las interpretó de una manera equivocada.

Las palabras pueden pesar en el corazón durante mucho tiempo, las palabras pueden elevar nuestro espíritu, las palabras pueden impulsar nuestros sueños… Y no hay palabras más importantes que las que recibes en tu niñez, cuando tu percepción sobre ti mismo aún no está clara, y recibes de tus padres y seres queridos la imagen de tu persona.

Cuidemos nuestras palabras, porque están cargadas de vida o de negativismo. Con esto no digo que corregir esté mal; sólo (y me lo digo a mí misma, como recordatorio personal) pretendo recalcar la importancia de nuestra actitud, ejemplo y palabras en la personalidad de nuestros pequeños.

Hoy toca canción un poco moñas. Lo siento. 😉

Al mal tiempo…

…música australiana.

Y es que llevo unos días totalmente absorta, devorando música de las Antípodas. Aire de verano en el hemisferio Sur mientras paso frío en la mitad norte del planeta.

Una de las cosas que más me fascina de los australianos y kiwis es lo divertidos y relajados que son, lo que reflejan en su forma de vivir la vida y también de hacer música. Música brillante y vibrante, música de colores y good vibes.

Ninguno de los grupos es nuevo, pero me pasa como con las películas… Estoy tan atrasada debido a la maternidad por partida doble, que para mí son grandes descubrimientos.

¿No os apetece pillar unas bebidas y hacer picnic en la playa con esta música? Los australianos Empire of the sun están perennes en mi coche esta semana.

También incluyo a otro de mis descubrimientos, al que he llegado gracias al autocorrect del móvil… buscando música de Chet Baker (músico jazzero). ¿Os gusta Chet Faker? (Me reí tanto con el juego de palabras que tuve que escucharlo) Aquí podéis escuchar su disco entero. Relajadito, indie popperillo… Pero fresco y elegante.

Otra banda australiana indie: Twerp (más indie imposible).

Y una australiana, con residencia en nuestra península a la que no puedes perder la pista es Josephine, del grupo Boat Beam, formado por esta cantante australiana, una americana talentosa, Alisha y Aurora, una española virtuosa .  Os dejo una de mis canciones favoritas.

Josephine ahora tiene otro proyecto llamado Nimio.

¿Nieve? ¿Y a mí qué? yo sigo soñando despierta escuchando cálida música del hemisferio Sur.

Falsas expectativas

¿Qué esperas de mí?

Si me pides perfección sólo soy capaz de darte errores.

Si buscas confianza en mí misma, sólo encontrarás resquicios de mi inseguridad.

Si me pides que siempre sea positiva, te diré que a veces tengo días nublados en los que el sol tarda en salir.

Si necesitas paciencia…no quiero engañarte. Algunos días la pierdo y no soy capaz de encontrarla hasta el día siguiente.

Si quieres honestidad te sorprenderé siendo brutalmente honesta, pero no esperes que endulce tus oídos con mentiras piadosas o “blancas”. He aprendido que luego la caída es más dura.

Si me pides equilibrio emocional, te hago conocedor de mis vaivenes, de mis baches y de mis norias. Agárrate fuerte, porque cada vez son más suaves pero nunca se sabe cuando puede haber una sacudida.

Pídeme cordura y pondré a tu disposición toda la que poseo, junto con mis miedos y luchas internas, junto con mis límites autoimpuestos.

No puedo darte todo lo que pides, pero ten por seguro que eres partícipe de todo lo que soy, tal como soy… y lo más importante, de todo lo que seré.

Declaración de intenciones que aceptaste el día que decidiste “caminar la vida” conmigo. Gracias porque para ti I´m always good even if….

 

Profesionalidad

Escribo desde la frustración más absoluta. Odio los estereotipos y clichés… sin embargo, no puedo escapar de ellos.

A lo largo de mi vida, me he encontrado con dificultades para ser tomada en serio.

Primero en el Conservatorio porque si no eres virtuoso “no puedes” completar tu formación. Después como docente por varios motivos:

Empecé a dar clases desde muy joven… tan joven que mucha gente no confiaba en mi efectividad y me daban propinillas en lugar de sueldos. (Con honrosas excepciones).

Luego, cuando dejé de ser tan joven, la gente no confiaba en mí porque sonreía demasiado. “Eres demasiado amable“, me dijo una de las madres. “Los niños se te deben subir a la chepa“.

Luego el problema fue que tuve a Lucas y claro, dieron por supuesto, que me ocuparía más de mi propia familia que de sus niños. Como si se tratase de una guerra absurda de afectos.  Dudan de tu profesionalidad por tus hormonas y tu género. Cuando viene de esa mitad de la humanidad que comparten doble cromosoma X contigo, aún duele más esa sospecha.

Ahora, pretenden dudar de mi profesionalidad porque he establecido vínculos personales con algunas familias que llevan años disfrutando y aprendiendo conmigo, dando a entender que ser fría y distante es mejor para el ejercicio de mi profesión.

Las malas lenguas afirman que una persona amable no puede ser una buena profesional. Quitan de la ecuación del éxito en tus proyectos cualquier ápice de lo que ellos consideran “rasgos de debilidad”… Pero yo no me rindo.
Reivindico la Profesionalidad en mayúsculas con la sonrisa puesta.

Señal de alarma

Me doy cuenta de cuántos retos tengo en lo profesional… Me queda mucho que aprender y parece, inexplicablemente, que cuanta más experiencia tengo, menos sé manejar ciertos temas.

En concreto, uno de mis grandes problemas es que trabajo con PERSONAS (personitas, la mayoría de las veces) y con familias. Y digo que es un problema porque tiendo a abrir el corazón y tender lazos en lo personal, traspasando el nivel de lo “estrictamente profesional”.  Me explico: no es que no realice mi trabajo con profesionalidad. Creo que cumplo con creces los objetivos y lo que se requiere de mí. Hago bien mi trabajo… aunque siempre se puede mejorar. Mi problema empieza en poner límites a las relaciones personales con las familias de mis alumnos o con ellos mismos. me implico tanto en sus vidas que, en ocasiones, acaba afectando en mi trabajo y sobe todo en mi ánimo.

Ser maestra para mí, es poner toda la carne en el asador… pero debo aprender a poner límites: a mí misma y a los demás. Por mi salud mental y por el mejor funcionamiento de mi trabajo.

Mi reto profesional de este año es aprender a regular mis emociones e impulsos. Necesito dar equilibrio a esta faceta de mi trabajo.

¿Alguien se ha enfrentado a este problema en su trabajo? contadme vuestras estrategias, por favor.

http://www.youtube.com/watch?v=h8oTT9r9978

De mudanza virtual.

Tardaré un poquito, pero  me hace ilusión construir mi nuevo “hogar” en la blogosfera. Pretendo trasladar todas las entradas del blog que empecé con el mismo nombre en la web de SSLM. Y desde aquí… hasta donde lleguemos.

Sois más que bienvenidos a compartir conmigo el día a día, con la música de fondo como hilo conector.

Paciencia, que estamos en obras. Recuperaré las fotos, los audios y los links que se han roto con el traslado. Poquito a poco.