Ética VS Dinero

Trabajar en Educación ya es un reto de por sí, pero trabajar en la Educación privada lleva los desafíos a otros niveles.

A lo largo de mis años en esta dura/bonita profesión he vivido varios episodios desagradables pero jamás tan horribles como el de ayer.

En el ámbito privado, obviamente, hay un factor influyente que escapa de mis responsabilidades docentes: el dinero. Entendedme, no tiene nada de malo el recibir un justo pago por tu trabajo. Y yo trabajo mucho. Trabajo con todos mis sentidos en lo que hago, trabajo responsablemente, pongo toda la carne en el asador, me preocupo genuinamente por mis estudiantes… No me intento tirar flores. Pero estoy harta de no saber “darme reconocimiento” o simplemente, valorar lo que hago.

Sé enseñar y lo hago bien. Soy imparcial con todo el mundo y me trago mis preferencias basadas en afinidad o no de carácteres… porque entiendo que cada uno de mis alumnos merece la misma atención, el mismo respeto y la misma inversión de esfuerzo.

Por eso, no soporto que se haga chantaje a un maestro para obtener lo que un grupo de padres (madres, en la mayoría de los casos… Y me duele tener que cargar contra mi género) consideran que es mejor.

El dinero consigue añadir una presión innecesaria al profesional que intenta impartir clase, compartir conocimientos y experiencias y guiar a los niños a que piensen críticamente. Con este mensaje de “si no haces lo que yo te digo, quito al niño y te quedas sin mi dinero“, crean todo un sistema de pensamiento que he visto usar infinidad de veces a esos niños de cole privado para echar a un profesor porque no les cae bien, o les hace trabajar demasiado. Con esta declaración de principios se logra que las personas piensen que el que tiene el dinero, tiene la razón.

Por eso, me niego a ser inmoral. Me niego a ceder a chantajes y presiones. Me niego a aislar a niños porque el resto de familias no sepan educar en el respeto a los compañeros y, sobre todo, me niego a aceptar las mentiras que usan como excusa para tapar sus cochinas intenciones.

Y si me quedo sin un sueldo digno por mi trabajo, prefiero dinero que no manche mis principios.

El segundo método de chantaje es más sútil. Sólo se puede intentar si encontramos un docente con el perfil adecuado. Es mi caso; tengo ese tipo de carácter que me hace tremendamente difícil poner distancia emocional en las cosas que hago. No aprendo. Creo que es peor no implicarme a todos los niveles y… sobre todo, trabajando a nivel privado, coger distancia es lo mejor. Es un método de ser higiénico en el negocio, que ayuda a la toma de decisiones y que facilita la resolución y superación de conflictos.

Ayer fue el peor día de mi vida profesional en mucho tiempo, pero he aprendido dos cosas muy importantes:

* El dinero no condiciona mi moralidad en los negocios. Mi motor de vida no es el dinero; es un recurso importante y ahora mismo necesario, pero no es mi prioridad.

* Debo transformar mi carácter para mejorar mi rendimiento laboral y preservar mi salud mental.

P:D: Y me niego a ser una madre que participe en “aquelarres“. Lo tenía claro, pero ahora todavía más.

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4 thoughts on “Ética VS Dinero

  1. Es que es inmoral, es inmoral cobrar por educar. En Finlandia, que ya sabemos todos en que puesto está en el informa PISA (en el más alto), está prohibido por ley cobrar por educar. Ya no es que sea injusto o inmoral sólo, es que además simplemente es antidemocrático.
    Ánimo y besos…

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  2. Pues qué pena q te hayas visto envuelta en un aquelarre (de los q yi tb huyo) pero q alegría q siga quedando gente con la moralidad x bandera! Antes o después eso vence, y el q eduque amenazando con su dinero, ya sabemos lo q está creando… porque con esos padres… los hijos ya se sabe…
    Ánimo guapa y sigue con tu pasión!!!!!
    Bs

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  3. Me han mandado esto por whatsappy me he acordado de ti: Hoy me han mandado esta conversación de un padre con su hijo.
    Me ha encantado y la quiero compartir con vosotras!

    “Hoy he tenido que hacerle un justificante a mi hijo para su maestro del Instituto, ya que ha faltado porque ha ido al médico.
    Evidentemente, lo he redactado correctamente, dirigiéndome a él de usted e iniciando el escrito con un “Estimado Sr. profesor”.

    Cuando mi hijo lo ha leído se ha quedado pasmado y me ha preguntado porqué escribía un simple justificante con tanta corrección, ya que solamente era para el profe.
    Y ha añadido: “Ni que fuera el presidente del gobierno”.

    Y le he respondido lo siguiente:

    Querido hijo, posiblemente, un maestro, es una de las pocas personas en este mundo a las que debes respeto, ya que de él depende que en el futuro seas una persona educada y con conocimientos.

    De él dependen, también, los presidentes de gobierno y cualquier otra profesión.
    Por sus clases han pasado todas las personas que nos encontraremos en nuestra vida.

    Presidente de gobierno, puede ser cualquiera, como puedes ver en los últimos tiempos.

    Maestros sólo pueden ser unos pocos, únicamente los dispuestos a llevar una vida de entrega y esfuerzo, inculcando valores y conocimientos al bien más preciado de un padre: sus hijos.

    Todos los días cedo mi puesto al maestro, durante gran parte del día, para que colabore con tu educación, pero JAMÁS permitiría que un presidente del gobierno lo hiciera.

    Es por eso, que le demuestro respeto, y afecto.

    Si este justificante fuera para un presidente de gobierno, posiblemente ni siquiera lo escribiría, porque a un presidente de gobierno, a cualquier presidente de cualquier gobierno, le importa poco tu educación”.

    Me ha mirado sonriendo, y me ha dicho “tienes razón”.

    Os animo a compartirlo y que dé la vuelta al mundo

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  4. Qué pena que una buena docente tenga que escribir estas palabras, que tenga que denunciar aquejares de madres/padres que no saben educar y creen que el dinero todo lo puede. Poco y mal enseñarán a sí a sus hijos, y lo que es peor, esos hijos serán iguales a ellos. Me alegra ver que te aferras a tus principios, que resistes a dejarte llevar por lo fácil y lo detestable. Me reconforta ver que aún hay profesionales de la educación que tienen vocación.

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