Weekend

Junio es un mes siempre complicado… por varios motivos, pero el principal son los exámenes finales. Este año, con muchas actividades en la agenda de los peques, he decidido estar un poco más relajada y ser más flexible en mis horarios de trabajo.

No quiero perderme la vida de mis hijos. Así que he robado horas al sueño para preparar y corregir para poder aprovechar el sábado y el domingo en familia.

El viernes fue la graduación de Infantil de mi hijo mayor. Lo disfruté un montón. Nada de birretes o togas, nada de diplomas impresos… Fue todo “infantil”, una despedida hecha para y por los niños. Los padres nos emocionamos, nos reímos, lloramos, escuchamos y rememoramos lo que ha supuesto el cole hasta ahora.

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Voy a echar de menos a esta GRAN profesional y sobre todo, enorme persona que ha cuidado a mi niño, lo ha acompañado, le ha impulsado a crecer en curiosidad y le ha querido mucho. Gracias a ella, Lucas disfruta leyendo, resuelve conflictos con sus compañeros, se interesa por aprender cosas por sí mismo y sobre todo, expresa lo que siente y guardará un recuerdo inmejorable de su primer contacto con la institución educativa.

El sábado nos perdimos una obra de teatro con muy buena pinta en La Casa del Reloj, en el recinto del Matadero de Madrid. Nos equivocamos de salida en la M-30 y los maravillosos túneles nos tomaron todo el tiempo de buscar aparcamiento. La próxima no nos la perdemos, eso seguro.

Para compensar el mal sabor de boca, nos quedamos por Madrid Río. Hacía mucho que no iba por allí y me he quedado maravillada con la reforma que han hecho. Por eso y sólo por eso, les perdono que hayan hecho los asquerosos túneles por los que siempre me pierdo. 😉

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Los niños disfrutaron muchísimo. Se hartaron de montar en scooter, comer helados, jugar con los chorros, usar la tirolina…. Vimos el nuevo invernadero del Matadero por fuera, así que próxima visita segura. Nos quedamos con las ganas.

WP_003003Luego quisimos ir a la Feria del Libro pero los niños estaban deseando seguir con sus juegos… así que decidimos que esta preciosa colección  (en la foto de la izquierda) tendrá que esperar una semana más.

Tengo varios títulos para ellos y varios para mí que no quiero dejar pasar. Ya os contaré qué tal son.

De momento os dejo con estas recomendaciones:

¡Mira debajo! Tu cuerpo.” de la Editorial Usborne.

El planeta Tierra” de la misma editorial.

Horas de curioseo y lectura aseguradas. Eso sí, para niños entre 3-6 años. Más pequeños no recomiendo porque las solapas se pueden romper el primer día.

Os dejo con un vídeo enlazado de “All you need is love” que bailaron en la graduación.

Maravilloso fin de semana.

Cuadernos de Spanglish

Ser maestra es duro y gratificante. Sobre todo en esta época de exámenes finales- algún día escribiré lo que pienso de las “fantásticas” formas de evaluación a las que nos obligan.  Existen días de desierto cerebral y otros en los que, mis queridos alumnos, están sembrados.

A veces anoto sus ocurrencias en una pequeña libreta, pero debería hacer un recopilatorio con todas las anécdotas que llevo vividas.

Ayer, sin ir más lejos, uno de mis estudiantes me soltó tan pancho:

– Teacher, can I GOrrow a pen, please?

– BOrrow, BOrrow…

– Ah, eso… es que me he liado con lo de ir al “toilet”.

 

Tal cual. Y lo peor es que volverá a repetir el Gorrow la semana que viene. Estoy segura.

Los pequeñitos insisten en repetir cada principio de curso eso de:

My nameiks“… en lugar del simple “is“. Será que cuando es fácil, ya no nos mola tanto la idea de hablar inglés.

El “chicken in the kitchen” es un espectáculo. En cada juego de pruebas que hago, les obligo a repetirlo tres veces seguidas, lo más rápido que puedan. Como Dorothy en el Mago de Oz con su “There´s no place like home“. No falla: “Kitchen in the chicken“. Lo cambian TODOS.

Confusiones entre desert y dessert. Otras correcciones de exámenes en los que bailan “I work as a loyal” en lugar de lawyer… O traducciones locas de la palabra embarrased (embarazada, la mayoría de las veces).

Por si fuera poco, en casa, el idioma estrella es el Spanglish. Así tengo a Stella con:

– Mamá, ponme los socketines rosas, anda.

O a Lucas con:

– Mommy, ¿estás cansada? ¿Por qué? ¿Te duelen las leggas?

Aunque claro, con el padre “setteador de trendas” que tienen… tampoco es de extrañar.

Así que, no os extrañéis si algún día pongo alguna burrada o no conseguís entender lo que escribo. Tengo el cerebro en modo mezcla y esto va “in crescendo”.

 

The Wire

Apenas veo la programación de la tele. Sé que suena a tópico pero quitando algunos dibujos animados (y no muchos, porque suelo ponerlos del disco duro para controlar que no se meta publi que no quiero que vean), algún telediario, documental… no somos asiduos de la televisión. Lo que sí vemos son muchas series. Antes éramos más de películas, pero cuando tuvimos a Lucas, el tiempo era tan reducido que los capítulos se adaptaban mejor a nuestras circunstancias.

Dicho esto, os hablo de la serie que estamos terminando, “The Wire“. Lo sé, lo sé, si sois un poco amantes de las series estaréis pensando que voy un poco atrasada. Pero así es. La única que he visto a tiempo últimamente fue la de Breaking Bad y porque marido se enganchó de una manera terrible.

The Wire” acabó hace siete años aproximadamente. Pero para mí, sigue estando de rabiosa actualidad. Habla de todos los problemas de una ciudad estadounidense a través de un hilo conductor: la policía local. Baltimore es un sitio complicado, inmerso de lleno en tramas de narcotráfico, armas y corrupción política. Más de lo mismo, me dirás. Pero hay algo que hace de esta serie una “fuera de serie”. Verla me remueve. Es dura, es cruda, es realista, no tiene happy endings edulcorados… Uno de los personajes, Snoop, es una ex-drogadicta narcotraficante REAL de Baltimore, lo que hace todo mucho más creíble.

No maquilla nada, no hay historias de amor que alivien la crudeza del resto de los temas. Saca a relucir lo peor del ser humano, las frustraciones, las dobles morales, el egoísmo, la ambición y el ego. Una de las últimas temporadas se centra en los “niños de la droga. Esos chavales de barrio que visionan su futuro como el traficante de más éxito. Se adentra en el área de las Escuelas Públicas de la ciudad…. Sólo os puedo decir que he llorado viéndola, que odio a casi todos los personajes (jajajaja, al menos a ratos) pero que es un diez. Ambientación perfecta, personajes redondos y profundos, temática trillada pero renovada y trabajo de actores EXCELENTE.

Cada temporada tiene una versión diferente de la canción de cabecera, “Way Down in the Hole” de Tom Waits.. Por poner la puntilla musical. 😉 Mis favoritas han sido las temporadas 4 y 5, musicalmente hablando.

Eso sí, si te animas a verla… por favor, prepara algo ligerito para después. Échate unas risas antes de dormir porque te baja la moral. Yo hago lo propio con “Miranda” o de “The IT Crowd” porque el humor británico me puede… pero un monólogo de Goyo Jiménez también vale.

Tecnología sonora.

Últimamente me encuentro con noticias sorprendentes, con aparatos sonoros que me dejan asombrada.

En clase, hemos introducido la famosa pizarra digital (he de reconocer que era un poco reticente) que ha resultado ser mucho más práctica de lo que pensaba y un complemento ideal para estos niños de la nueva era tecnológica. Lo disfrutan, facilitan nuestros bancos de recursos y dinamizan muchísimo los ejercicios de gramática, siempre un poco cansinos. Poner canciones en las que tienen que interactuar es una de las cosas que más me ha cautivado (por gustos personales, claro).. pero hay todo tipo de ventajas, en las que incluyo también el poder de las videoconferencias- hacemos charlas de intercambio con institutos de secundaria en los Estados Unidos- en pantalla grande.

Dejando el campo de la Educación aparte, un gran amigo está involucrado en dos proyectos muy interesantes. Os dejo enlaces a sus dos respectivos “productos”. Uno de ellos, Patchblocks, consiste en unos módulos programables de sintetizador. Una pasada para los músicos que puedan leerme. Lo presentarán próximamente en el Sonar de Barcelona y ya está teniendo una acogida importante en el mundo de la música electrónica y experimental.

Otro de sus experimentos… es más difícil de explicar. Se trata de intentar explorar los conceptos de empatía a través de la tecnología, la ciencia y el arte. Han creado una especie de máquina de realidad virtual en la que intercambias las sensaciones, sonidos y respuestas que tiene tu cuerpo con el de otro. Es como escuchar tu propia voz, pero desde fuera… por ejemplo. En este artículo, lo explican mucho mejor que yo. (En inglés, eso sí. No he encontrado nada en español). Y aquí podéis encontrar más información del colectivo que está tras el proyecto.

Y lo último, llega en forma de noticia. Con esta, señores, he alucinado en colores. Lo último que esperaba encontrar: un tatuaje sonoro. Sí, sí, lo que oyes… aquí os dejo el enlace para que lo escuchéis y veáis vosotros mismos.

Lo dicho, música y tecnología.. combinación cada día más fructífera y en la que tengo años de retraso. ¿Algún nuevo invento que os haya impresionado?

 

Consistencia

Si algo he practicado en mi vida, es la constancia. El trabajo perseverante, la consistencia. Nunca he sido la más brillante, ni la más mañosa; nunca la mejor pianista, ni la voz solista del coro. Jamás he sido la primera de la clase, aunque siempre tuve muy buenas notas. Nunca he sido la guapa del grupo de amigas, ni la más divertida, ni la más simpática o la más lista.

Aún así, no sé si por mi naturaleza tozuda y cabezota o por la educación que he recibido, he conseguido hacer las cosas. Empezar, terminar y hacerlo de la mejor manera posible. No siempre, claro. Cumplidos mis 18 existe un paréntesis en los que perdí un poco el rumbo. Pero, eh, todos tenemos nuestro momento “barco a la deriva” en la vida, ¿no?

En la educación y crianza de mis hijos, intento seguir este principio. Y cuesta. A veces, cuesta mucho. Cuando eran bebés he tenido que sacrificar minutos de paz por hacer las cosas de la manera que he elegido. Para no crearles cortocircuitos cerebrales y que comprendieran cómo funcionan las cosas, he tenido que ser firme y consistente en mis decisiones. Es el camino difícil… pero ha sido el camino que he elegido como madre. Ahora empiezo a ver resultados… me siento satisfecha.

Lucas entiende que si mamá dice no, es no. Que si mamá le dice no, es por una razón aunque no la entienda en el momento. Sabe que se puede rebelar y yo lo escucharé y lo seguiré queriendo… pero mi no, es no. Mi , es . No soy rígida con ellos, pero soy consistente. Requiere esfuerzo, pero creo que son cimientos sólidos que agradecen.

Siempre llega el punto en el que, agotada, cedo. Y siempre que he cedido he visto las consecuencias de una paz ficticia, que dura hasta el siguiente conflicto de intereses. Lo que me da fuerzas para volver a practicar al sendero de cabras que es ser una madre consciente de la vida que quiere transmitir a sus hijos.

¿Cuál es vuestro valor “estrella” en la crianza?

 

Señal de alarma

Me doy cuenta de cuántos retos tengo en lo profesional… Me queda mucho que aprender y parece, inexplicablemente, que cuanta más experiencia tengo, menos sé manejar ciertos temas.

En concreto, uno de mis grandes problemas es que trabajo con PERSONAS (personitas, la mayoría de las veces) y con familias. Y digo que es un problema porque tiendo a abrir el corazón y tender lazos en lo personal, traspasando el nivel de lo “estrictamente profesional”.  Me explico: no es que no realice mi trabajo con profesionalidad. Creo que cumplo con creces los objetivos y lo que se requiere de mí. Hago bien mi trabajo… aunque siempre se puede mejorar. Mi problema empieza en poner límites a las relaciones personales con las familias de mis alumnos o con ellos mismos. me implico tanto en sus vidas que, en ocasiones, acaba afectando en mi trabajo y sobe todo en mi ánimo.

Ser maestra para mí, es poner toda la carne en el asador… pero debo aprender a poner límites: a mí misma y a los demás. Por mi salud mental y por el mejor funcionamiento de mi trabajo.

Mi reto profesional de este año es aprender a regular mis emociones e impulsos. Necesito dar equilibrio a esta faceta de mi trabajo.

¿Alguien se ha enfrentado a este problema en su trabajo? contadme vuestras estrategias, por favor.

http://www.youtube.com/watch?v=h8oTT9r9978