Vivir a través de los hijos…

Uno de mis mayores miedos ha sido ese.

Siempre he estado interesada en un montón de cosas diferentes: música, deportes, medicina, literatura… Me gustaba tanto todo que tuve serios problemas para escoger itinerario en Bachillerato y equivoqué mi elección el primer año de carrera universitaria, teniendo que cambiar al año siguiente.

Por eso, me ha dado miedo proyectar en mis hijos mis propios deseos, mis propias inquietudes… Es difícil contener la emoción cuando demuestran interés genuino por una de mis pasiones. Me resulta complicado no “empujarles” para que vayan en cierta dirección. Y eso que lo contrario tampoco es positivo, pienso yo. Hay que alimentar sus intereses, ayudarles a ser constante porque… ¿cuántas cosas se me habrían quedado en el tintero si mis padres no me hubiera enseñado a perseverar?

Amo la música y, por el momento, los dos son seres musicales de forma natural. Están aprendiendo música en casa, pero aún no les llevo a ningún tipo de enseñanza reglada. Quizás por mi experiencia agridulce de parálisis creativa y mucha técnica. Me siento con Stella a tocar el piano, su padre enseña acordes guitarreros y ritmos en la batería a Lucas, cantamos juntos, bailamos juntos… pero, por ahora, no hay intención de llevarlos a clases de instrumento.

Mi hija tiene el ritmo en el cuerpo y, como aún es pequeña, no tenía muy claro lo de apuntarle a clases de nada. Tampoco me decidía entre todo lo que me ofrecían. ¿Qué será mejor para ella? ¿Ballet?… pero, ¿no será demasiado rígido para mi pequeña de espíritu libre? ¿Danza moderna? La escuela más cercana está lejos, y mi horario de trabajo dificulta mucho las cosas…

El caso es que desde hace meses, Stella no quiere ver dibujos en la tele. Siempre me pide ver los Europeos de Gimnasia Rítmica. Lo mira fascinada y luego intenta copiar cada paso, cada gesto, cada coreo… La gimnasia rítmica es una de las cosas que abandoné de pequeña aunque la disfrutaba mucho. Tuve que elegir por horario entre la música y la gimnasia. Pero hubo otros motivos que me hicieron decidir: no estaba interesada en competir, me gustaba practicar pero mi interés por campeonatos y demás era nulo; una entrenadora me dijo claramente (a los ocho-nueve años) que mi cuerpo no era propio de una gimnasta (culona, bajita y piernas cortas, por citar palabras exactas)…

El caso es que no quiero forzar con mi entusiasmo a mi niña. Me hace feliz pensar que lo va a disfrutar tanto como yo lo disfruté… pero me da terror que se adentre en un mundo competitivo y exigente hasta el punto de perder la motivación real. Buscando y rebuscando, he encontrado a una profe-gimnasta maravillosa, más interesada en el disfrute de los niños (sí, sí, digo niños porque en su clase hay niñas y niños) que en “exprimir” las cualidades para la competición. Así que vamos a probar, no diré que no estoy un poco tensa… pero ver su cara de felicidad merece la pena.

Pienso que es importante abrirles el abanico de posibilidades y que ellos vayan eligiendo lo que de verdad les interesa. El problema que he visto a menudo es la falta de continuidad que provoca el tener tantas opciones. Tengo alumnos que han empezado diez cosas diferentes y sólo tienen 9 años. No veo mal que prueben de todo un poco… pero también he visto a adultos frustrados por no continuar con las aficiones que empezaron de niños.

Para mí, que soy cabezota y termino las cosas aunque sea dándome golpes contra la pared, esa no es una opción; yo voy a fondo con lo que decido.Reconozco que es una premisa inculcada por mis padres y acentuada por mi carácter. Pero para mis hijos, quiero intentar ser más abierta de mente y dejarles probar hasta que den con lo que les llene de tal manera, que nunca se cansen de aprender.

No vivir a través de ellos mis sueños, sino que ellos fabriquen y disfruten los suyos propios. Esa es mi elección, esa es mi meta.

(Imagen destacada tomada de la campaña realizada por la gimnasta Almudena Cid para la marca Nike)

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El amor es creativo.

Llevo una semana un poco mala, he estado grumpy, sensible, negativa y muchas más cosas, achacables no sólo a las hormonas.

Pero, ayer, después de un viernes tranquilo con marido, los nubarrones se disiparon y, contagiada por su buen humor habitual, empecé a pensar en todas las aventuras de vida que hemos emprendido.

Siempre dicen que las mejores canciones son las que se escriben bajo el influjo de la nostalgia y el desamor, del desengaño y la melancolía…La gente siempre aprecia la poesía al amor inalcanzable, consideran obras maestras las películas sin happy ending. No niego que muchas de ellas sean obras maestras; de hecho muchos de mis  compositores/autores/directores/pintores, artistas en general, tienen claramente una tendencia realista o melancólica de la vida… pero me niego a pensar que el amor bloquea la creatividad.

En mi caso, ha sido justo al revés. Querer y ser querida es un revulsivo que me impulsa a crear. El amor crea, el amor es original, del amor salen obras maestras.

Hoy, con intención de animarme, me recuerdo todas y cada una de las obras maestras que salen de la felicidad de estos años y pongo por escrito varias:

– Nuestros hijos. Nada es comparable a ellos.

– Nuestra casa, proyecto personalísimo desde el principio. Desde los planos, a las tuberías, las paredes, los detalles, el jardín…

– Este blog.

– Canciones, poesías, cuentos, nanas… MÚSICA nueva.

– Creatividad en casa, en la cocina, con las soluciones para los espacios, durante las obras, creatividad en el jardín…

– Nuevos métodos en mi trabajo, nuevos retos (traducciones, Español…)

De momento, las mejores cosas de mi vida han salido de la felicidad. El amor es creativo.

 

 

Weekend

Junio es un mes siempre complicado… por varios motivos, pero el principal son los exámenes finales. Este año, con muchas actividades en la agenda de los peques, he decidido estar un poco más relajada y ser más flexible en mis horarios de trabajo.

No quiero perderme la vida de mis hijos. Así que he robado horas al sueño para preparar y corregir para poder aprovechar el sábado y el domingo en familia.

El viernes fue la graduación de Infantil de mi hijo mayor. Lo disfruté un montón. Nada de birretes o togas, nada de diplomas impresos… Fue todo “infantil”, una despedida hecha para y por los niños. Los padres nos emocionamos, nos reímos, lloramos, escuchamos y rememoramos lo que ha supuesto el cole hasta ahora.

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Voy a echar de menos a esta GRAN profesional y sobre todo, enorme persona que ha cuidado a mi niño, lo ha acompañado, le ha impulsado a crecer en curiosidad y le ha querido mucho. Gracias a ella, Lucas disfruta leyendo, resuelve conflictos con sus compañeros, se interesa por aprender cosas por sí mismo y sobre todo, expresa lo que siente y guardará un recuerdo inmejorable de su primer contacto con la institución educativa.

El sábado nos perdimos una obra de teatro con muy buena pinta en La Casa del Reloj, en el recinto del Matadero de Madrid. Nos equivocamos de salida en la M-30 y los maravillosos túneles nos tomaron todo el tiempo de buscar aparcamiento. La próxima no nos la perdemos, eso seguro.

Para compensar el mal sabor de boca, nos quedamos por Madrid Río. Hacía mucho que no iba por allí y me he quedado maravillada con la reforma que han hecho. Por eso y sólo por eso, les perdono que hayan hecho los asquerosos túneles por los que siempre me pierdo. 😉

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Los niños disfrutaron muchísimo. Se hartaron de montar en scooter, comer helados, jugar con los chorros, usar la tirolina…. Vimos el nuevo invernadero del Matadero por fuera, así que próxima visita segura. Nos quedamos con las ganas.

WP_003003Luego quisimos ir a la Feria del Libro pero los niños estaban deseando seguir con sus juegos… así que decidimos que esta preciosa colección  (en la foto de la izquierda) tendrá que esperar una semana más.

Tengo varios títulos para ellos y varios para mí que no quiero dejar pasar. Ya os contaré qué tal son.

De momento os dejo con estas recomendaciones:

¡Mira debajo! Tu cuerpo.” de la Editorial Usborne.

El planeta Tierra” de la misma editorial.

Horas de curioseo y lectura aseguradas. Eso sí, para niños entre 3-6 años. Más pequeños no recomiendo porque las solapas se pueden romper el primer día.

Os dejo con un vídeo enlazado de “All you need is love” que bailaron en la graduación.

Maravilloso fin de semana.

Tecnología sonora.

Últimamente me encuentro con noticias sorprendentes, con aparatos sonoros que me dejan asombrada.

En clase, hemos introducido la famosa pizarra digital (he de reconocer que era un poco reticente) que ha resultado ser mucho más práctica de lo que pensaba y un complemento ideal para estos niños de la nueva era tecnológica. Lo disfrutan, facilitan nuestros bancos de recursos y dinamizan muchísimo los ejercicios de gramática, siempre un poco cansinos. Poner canciones en las que tienen que interactuar es una de las cosas que más me ha cautivado (por gustos personales, claro).. pero hay todo tipo de ventajas, en las que incluyo también el poder de las videoconferencias- hacemos charlas de intercambio con institutos de secundaria en los Estados Unidos- en pantalla grande.

Dejando el campo de la Educación aparte, un gran amigo está involucrado en dos proyectos muy interesantes. Os dejo enlaces a sus dos respectivos “productos”. Uno de ellos, Patchblocks, consiste en unos módulos programables de sintetizador. Una pasada para los músicos que puedan leerme. Lo presentarán próximamente en el Sonar de Barcelona y ya está teniendo una acogida importante en el mundo de la música electrónica y experimental.

Otro de sus experimentos… es más difícil de explicar. Se trata de intentar explorar los conceptos de empatía a través de la tecnología, la ciencia y el arte. Han creado una especie de máquina de realidad virtual en la que intercambias las sensaciones, sonidos y respuestas que tiene tu cuerpo con el de otro. Es como escuchar tu propia voz, pero desde fuera… por ejemplo. En este artículo, lo explican mucho mejor que yo. (En inglés, eso sí. No he encontrado nada en español). Y aquí podéis encontrar más información del colectivo que está tras el proyecto.

Y lo último, llega en forma de noticia. Con esta, señores, he alucinado en colores. Lo último que esperaba encontrar: un tatuaje sonoro. Sí, sí, lo que oyes… aquí os dejo el enlace para que lo escuchéis y veáis vosotros mismos.

Lo dicho, música y tecnología.. combinación cada día más fructífera y en la que tengo años de retraso. ¿Algún nuevo invento que os haya impresionado?

 

Sábado Cosmotidiano

Ayer, la banda en la que participa marido presentaba su vinilo en un lugar muy especial, lleno de música, arte audiovisual. poesía y amantes de la cultura.

WP_002552Fue una pasada poder ir y compartir buenrollismo musical y personal. Se acercaron unos pocos amigos, de esos de los de toda la vida, delante de los cuales no da ningún corte expresarte tal y cómo eres. Puedes bailar, gritar, saltar o estar quieto sin miradas de reproche. Un espacio y un ambiente que invitan a la libertad creativa y sobre todo, a pasarlo bien.

Mi hermana tuvo el detalle de quedarse con los peques para que pudiera salir ayer (aunque vinieron tres pequeñuelos de otra familia) y he de decir que aproveché cada segundo. Reí, bailé, canturreé, tuve conversaciones con conocidos y desconocidos sobre música, sobre la vida, sobre mis hijos, sobre Arte… Me enseñaron tesoros musicales, instrumentos de los 50 y 60 que, al tocarlos, te transportan a ese disco de Jimmy Hendrix o The Doors que te ponía a bailar desde la primera nota

Un lujo de noche en El Planeta de los Wattios. Un lugar especial, lleno de gente bonita, que guarda joyas musicales de otras épocas doradas.

Os dejo con un invitado que pasó por allí. Me emociona esta canción.