Pasteles y motores.

 Pasteles

Ávila provinciafamilia gutiérrez del cerro (9-8-1960). El olor a pan y bollos pegado a la ropa, al pelo… mientras sus manos trabajan la masa para la siguiente hornada. Son las ocho de la mañana, lleva en pie desde las cinco. El trabajo es infinito. Apenas duerme. Hoy el bebé ha estado especialmente intranquilo y aunque las hermanas mayores siempre están pendientes de él, anoche estaba mimoso y sólo quería calor maternal.

A pesar del sueño, ella trabaja cantando, se sacude el cansancio con bailoteos por la panadería. Porque ella es así, jovial y alegre. Una familia numerosa da mucho trabajo, pero mucha alegría. Lo repite con frecuencia porque lo cree de corazón. Sabe que en breve, tendrán que marchar a Madrid… y allí, el futuro es más incierto. Su marido no puede seguir trabajando en el horno, por una enfermedad respiratoria crónica… Adios al dulce olor de los pasteles y las recetas maravillosas. Adios al pueblo y su calma… a su buena gente.

Motores

El ruido del motor se apaga mientras aparca su moto. Del sidecar baja su hijo mayor de unos cuatro años. Tiene que coger el taxi en una hora, así que se acerca a casa para almorzar con su mujer y sus dos hijos. Este hombre chaparrito que fuma un cigarro mientras se dirige a casa es un enamorado del motor, de la música, de la familia y de la vida en general.COLLAGE MEDIAVILLA

En la otra mano, su hijo con unas flores para su madre. La vida es menos dura desde que dejó el camión, pero ser taxista en una ciudad como Madrid tampoco es moco de pavo.

Se siente afortunado. Su vida ha sido difícil, pero vive tiempos de bonanza al fin. Superó la guerra con sus padres encarcelados por ideas políticas y teniendo que hacerse cargo de sus hermanas pequeñas, la mili en África donde a punto estuvo de morir en varias emboscadas y por fin, había formado su familia y disfrutaba el día a día con ellos. Presumido, cantarín y músico, no sabe que acaba de instalarse en su ciudad una familia a la que el destino le unirá para siempre.

Madrid

Los 70. Sandalias, pantalones acampanados de colores, motivos geométricos imposibles, cortes Bob, barbas y pelo largo… Dos jóvenes se encuentran casi por casualidad y aunque son muy jóvenes (y bastante diferentes), saben que quieren pasar juntos el resto de su vida. La hija pequeña de los panaderos y el primogénito del motero se han enamorado…y empiezan su propia historia vital. También la mía.

boda de mayte y pepe 4

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