Tienes que ser una diosa: fuerte, valiente y poderosa.
Debes ser dulce y sensible pero también rebelde y libre.
Ten hijos y sé la madre perfecta, consciente, sana…
¡entra en la madre-secta!
O mejor, no los tengas. Piensa en ti misma.
Quiérete mucho… pero ¡así no! Que te despistas.
Demasiado mayor para esto, demasiado joven para lo otro,
¿acaso no tienes estilo propio?
“Será mejor que hagas yoga, las carnes te cuelgan”,
el pantalón me aprieta y la exigencia me ahoga.
Tíñete esas raíces; no mujer, peina tus canas libres.
Ten personalidad pero, mejor oculta tu edad.
Sal a bailar como si no hubiera un mañana,
y al día siguiente, sigue como si nada.
No hables de sentimientos, no des tanto repelús
¿o se dice cringe?
(El que me das tú.)
Sé esto y sé lo otro, sé así y sé asá.
Haz esto y lo contrario.
Lo femenino y la realidad.