Rodeada de jaras pringosas y su olor de siempre, aunque aquí se mezcla con el olor a sal del océano. Pienso en nuestras caminatas por Gredos, nuestras aventuras con serpientes y ratones en caminos perdidos, nuestros enfados con los chicos porque pensaban que éramos débiles y que las chicas no éramos capaces de hacer lo mismo que ellos…
Dos pececitos que pasan junto a mí en la playa me recuerdan nuestras protestas cuando los mayores pescaron peces a golpes para luego no comerlos en las gargantas de Candeleda. Ahora lo pienso y me asombra nuestra vehemencia defendiendo causas perdidas. Algo que hacía gracia a todos menos a nosotras, que nos lo tomábamos super en serio,
Estos días me acuerdo de ti y recuerdo como hacíamos planes, para cuando fuéramos mayores. Tú serías una famosa artista y yo, tocaría el piano en nuestro ático de París, lleno de gatos. Al principio pasaríamos hambre, como todos los artistas; pero sobreviviríamos a base de croissants y colacaos.
A veces pienso que ya no puedo tocar el piano porque todo lo que me recuerda son cosas que he perdido. Como a ti, amiga.
Te echo de menos cada vez que te pienso.